Hola a todas, nunca he escrito aquí, ni en ningún otro foro en verdad, pero mi pareja y yo estamos desesperados y necesito compartir nuestra experiencia.
Hace un año y medio adoptamos un perro de una protectora. No quiero dar detalles ni nombres, pero es importante decir que esta en cuestión no tiene refugio, funciona con casa de acogida. Ya teníamos otro perro de tamaño pequeño y de unos 5 o 6 años de edad. Buscábamos un animal tranquilo, sumiso y que no requiriera de una actividad física elevada. No nos importó que tuviera una enfermedad crónica, ni que pesara 20 kg, ni los traumas que tuviera. Sólo pedimos que fuera un perro de bajo nivel de actividad.
Esta protectora nos dijo que tenían al perro ideal. Lo trajimos a casa y lo tuvimos en acogida por un mes, a ver cómo iba la cosa. Viendo que el perro efectivamente era tranquilo y que sólo tenía miedo de los coches, las bicicletas y los patines decidimos adoptarlo.
Con el paso de los meses, el perro empezó a mostrar otro carácter. Siguió siendo sumiso y bueno, pero cada vez demandaba más y más horas de actividad. Resulta que tiene muchísimo instinto de caza. Pasamos un año entero dedicando entre una y dos horas diarias a soltarlo en el campo. Nos dimos cuenta de que, al principio, estaba triste y por eso se mostraba apático. Cuando se rehabilitó cambió. Nos enteramos de que la persona que lo tenía en acogida nunca lo soltó ni lo relacionó con otros perros en un ambiente de juego.
La situación se volvió insostenible. No podíamos seguir con ese ritmo de salidas, no somos personas muy activas y tenemos muchos hobbies y obligaciones dentro de casa. El perro está triste cuando está en casa. Sólo nos busca para salir. Era muy dolorosa la situación. Por otro lado, nuestro perrito, el que teníamos antes, empezó a resentirse por la situación. Los paseos se fueron convirtiendo en un infierno.
Llegados a este punto, decidimos hablar con la protectora para buscar un hogar nuevo donde el perro que habíamos adoptado hacía un año fuera feliz. Aquí comienza nuestra pesadilla.
Primero nos ignoraron, sólo podíamos hablar con la mujer que lo tuvo en acogida a través de whatsapp, pero ella no se hacía responsable ni tomaba decisiones.El único canal de comunicación con las responsables de la protectora es el correo electrónico y nos han ignorado en más de una ocasión.
No sé si alguna de vosotras se ha visto en una situación similar, pero es desesperante y frustrante. Nos sugirieron que le diéramos el perro a unos parientes que viven en el campo, pero manteniendo nosotros la titularidad y el gasto económico del mismo. Para mí esta solución es impensable, no tiene lógica tener la responsabilidad de un animal que ya no vive contigo.
A raíz de este hilo de correos, la protectora comenzó a difundirlo por redes, nosotros también. El problema principal es que no podemos entregarle el perro a nadie sin el consentimiento de la protectora. Esto es razonable, ya sabíamos esta condición cuando firmamos el contrato. También somos conscientes de que tenemos que hacernos cargo de él hasta que haya otra adopción u acogida. No teníamos más problema que el ver al perro triste hasta que ha empezado a romper cosas en casa, de puro estrés.
Viendo que la situación iba de mal en peor, volvimos a contactar con la protectora. Hicieron una visita para ver al perro y actualizar su información en la web. No cambiaron nada ni de la descripción ni del tratamiento médico que tiene de forma permanente. En su ficha sólo consta que necesita actividad y que no tiene tratamiento de ningún tipo. Lo primero es verdad, lo segundo es falso. Les hemos repetido en innúmeras ocasiones que el perro tiene que tomar pastillas y jarabes hasta nuevo aviso. Creemos que ocultan esa información adrede para que los posibles adoptantes no se echen atrás.
Han pasado meses desde que empezamos esta odisea y hemos llegado al punto de darles un ultimátum para que se lleven al perro. LA razón principal es que dejaron de publicarlo y, francamente, sentimos que no les importa. Ni el perro ni nosotros. No estamos dispuestos a abandonar, llevar a la perrera o sacrificar al animal,
