En casa siempre. El banco solo para los pagos necesarios.
Como decian nuestras abuelas, donde mejor está el dinero es debajo del colchón, que luego hay un corralito y te quedas sin dinero y nadie se hace responsable. Aparte de lo controlados que nos tienen con las tarjetas y que sepan donde estamos en cada momento o en qué nos gastamos nuestro dinero.
Aparte quien nos asegura que el próximo apagón además de eléctrico sea también tecnológico y nos dejan las cuentas a cero.
Nunca te fíes de los bancos.