Hace unos años conocí a una chica por parte de una amiga. No os mentiré, no me cayó bien porque nada más presentarnos y sentarnos las tres juntas, comenzó a contar que su ex le andaba detrás como un perrito cuando se había follado a todo lo que podía y que ella estaba haciendo lo mismo. Me cayó mal porque no me gusta la gente que sin conocerte te cuenta su vida, pero aparte de eso me pareció buena tía. Fanfarrona, eso sí.
Con el tiempo nos acabamos haciendo amigas, la verdad es que hacer amigas a los 50 es complicado y yo estaba contenta, me parecía una persona estupenda que nunca te dejaba tirada.
Pero es que ahora mismo se me hace una bola del tamaño del mundo. Y me jode muchísimo porque es muy buena tía, pero no puedo más. Nunca para de hablar, nunca. Sexualiza todo, todo gira en torno a sus polvos. Si alguien se le queda mirando ya está, ya se la quiere follar. Y es lo único de lo que sabe hablar. Sobra decir que al resto no nos escucha y si ella no está en la historia ya ni os cuento, es que ni nos mira.
Si no le hablas todos los días por WhatsApp se molesta, si no le comentas todos los días todas las fotos que sube a todas las redes ya mal también.
Otro problema que tiene es que como no para de hablar cuenta la vida de la gente como si fuera una serie y aunque nosotras apenas las conozcamos. Sus vidas de pareja, cuernos por parte de uno u otro, problemas con las familias, si engordan, si se cortan el pelo, si están pendientes de unas pruebas jodidas por si es la gran c….¡Todo!
Todo lo que habla me levanta dolor de cabeza, porque viene acelerada perdida y te cuenta lo mismo una y otra vez. Además la veo muy aparentona, es muy sociable y hace amigos en nada y siempre está fardando de sus nuevos amigos. Ahora anda con un niño de 21 años y me quiere incluir en sus planes, por dios… tenemos 54..a mí no me importa tomarme un café con él pero veo raro andar con él siempre, no puedo con esas conversaciones de «¿Chicaaaaas, si os tuvierais que follar a x o a y a quien escogéis?
Pues nada, solo quería desahogarme y zapatear mi maldad, porque me duele ver que mi amiga no me cae bien porque siento que ella sigue igual y yo sigo.