Hola, chicas. Llevo meses teniendo el mismo problema. Todo va bien con mi pareja, normal, hasta que tiene que trabajar los fines de semana y cambia absolutamente el chip.
Yo entiendo que está cansado, que no le gusta ir, que es un trabajo «de mierda» como él dice. Ya no nos vemos en sus descansos y casi nunca después de que salga, para que esté más tranquilo y pueda descansar algo más. Eso significa que no nos vemos en todo el finde y solo podemos hablar un poco en sus horas libres y está bien, pero me molesta cómo se porta. En el momento en el que entra a trabajar, todo le sienta mal.
Lo normal y simple es que avise de que está en su rato libre, hablar un mínimo, cómo estás, cómo te ha ido, entro ya y poco más.
Me pide que le escriba mientas él trabaja y que me lee al salir, que le vaya contando mi día y si no lo hago, le preocupa. Sin embargo, no me lee nada ni me contesta y si luego le pregunto sobre eso, me admite que no me ha leído.
Dice que ha salido, que está cansado y empieza a contestar borde. Hoy se ha ido un rato en el descanso a comprar unas cosas que se le han antojado del Zara y ahí se ha puesto a hablar más conmigo pidiéndome opinión y tal, a la media hora estaba otra vez en el trabajo, seguramente con los compañeros y me ha dejado de hablar. No me importa, lo entiendo, hay más gente descansando con él, lo que quiero expresar es que se vuelve totalmente frío, apagado y despegado, además de pasota y gestos tan sencillos como avisar o contestar, no los tiene.
Cuando he visto que era la hora que me había dicho que entraba, le he mandado un «creo que es tu hora de entrar, ánimo de nuevo» con un corazón. Me ha contestado diez minutos más tarde, vamos, que seguía fuera y me dice «sí, perdón, luego te hablo». Mi respuesta «da igual, oki». El da igual era simplemente porque me había pedido perdón y no veía los motivos. Me gustaría que fuese menos borde, más atento y tener un pelín más de conversación? Sí pero no le iba a pedir más, entiendo que está mal en el trabajo.
Cuál ha sido la respuesta a mi «da igual, oki»? Que solo le he dicho que ánimo con un corazoncito y un da igual por el perdón que me había pedido????
«Relaja, por favor, relaja, me jode que seas así». Y luego «gracias, pero el da igual sobra» y ha dejado de hablar. No lo entiendo, se las apaña para tomárselo todo a mal y tengo que ir con pies de plomo, entender que de viernes a domingo por la noche está a su bola, borde y que todo lo que salga de mi boca se lo toma a mal.
La semana pasada me puse mala durante toda la semana, pude aguantar como pude toda la semana incluso cuidándolo a él que se puso mal. Al día siguiente cogí yo fiebre, vómitos, etc a parte de una ansiedad brutal por problemas personales. Me levanté el sábado por la mañana y le dije que me encontraba regular, que quería descansar y si necesitaba algo que me llamase, después podríamos hablar. Me insistió una vez en que le dijera qué me pasaba, por qué tenía ansiedad. Le dije que después de descansar un poco podríamos hablar y bueno… todo el fin de semana discutiendo, acabó diciendo que estaba harto de mí, que si siempre la tengo que liar los fines de semana, que no entendía por qué le ocultaba información y lo tenía que hacer pasar mal durante el trabajo. No quería ocultarle nada, solo quería dormir un poco y contarle (además que lo necesitaba) lo que me preocupaba al estar algo más tranquila. Después el lunes otra vez bien y perfecto. Así es siempre, todos y cada uno de los fines de semana.
Ese sábado me acabé encontrando tan mal con la fiebre que no pude coger el móvil y practicamente no me habló, salió y se fue con los compañeros a tomar un helado, esto me lo dijo hace dos días porque en su momento no me hablaba. Acabé en urgencias y le dio un poco igual. A todo esto, decir que he tenido problemas graves de salud este último año y aunque llevaba unos meses mejor, esta semana y sobre todo el finde que os estoy contando, recaí y estaba muy asustada. Le dio igual… le pedía que viniera a verme, que necesitaba un poco de mimo, yo lo estuve cuidando a él toda la semana, que si masajes en la cara, comidas, besitos donde le dolía, quería lo mismo. Me esquivaba, me pedía que le bajase intensidad, incluso me acusó de mentir y que seguramente no estaba en urgencias y que entendiera que él tenía que trabajar, que eso le jodía muchísimo y que respetase y tuviera empatía. Pero él conmigo 0 empatía.
El lunes salí de mi cama a las seis de la tarde, cuando por fin se me bajó la fiebre. Me duché, comí algo y me encontraba mucho mejor, aunque cansada. Me dijo de vernos y echar un rato en su casa, ahí ya estaba normal y siendo el de siempre, aunque esquivando totalmente el hecho de que yo estaba mala.
Luego la semana va bien, totalmente diferente y mira hoy, enfadado y pidiéndome que me relaje solo por decirle ánimo y que da igual. Intento tener toda la paciencia del mundo pero cuando suelta estas cosas, a veces me canso y me sale contestarle seca o decirle que deje de darle la vuelta a las cosas, lo cual le sienta peor. Ya de verdad no sé qué más decir o hacer. Todo es una discusión, absolutamente todo lo que podáis imaginar. Y si le digo cualquier cosa, lo estoy haciendo mal.
Y bueno, anoche por ejemplo fue uno de los pocos días que lo he visto ultimamente al salir del trabajo. Había un evento de la ciudad y quiso pasarse. Cogí el último bus de la noche hacia su trabajo, fuimos al centro y llegamos tarde a lo que él quería pero la verbena seguía. Nos daba la noche para tomar algo igualmente sin mucho ajetreo, no le iba a pedir bailar después del trabajo si estaba cansado. Nos daba también para dar un paseo, charlar un poco, yo que sé. Él era el que me había dicho de ir!! Pues toda la noche medio en silencio, con la cara larga y solo me hablaba para decirme que no quería que llegase el día de hoy, que si el turno que le habían puesto, que si lo malo que era el encargado. Me dejó en mi casa súper temprano, prácticamente me arreglé y fui hasta allí para nada. Siempre que nos recogemos temprano, me pide que me quede con él unas horas más en su casa, y ayer me ignoró completamente, me dijo «adios, hablame al whatsapp ahora» y se fue a jugar a la play durante horas. Le hablé y lo único que me dijo «no quiero que llegue mañana». Me sentí fatal, porque yo lo puedo comprender pero no lo de pasar de 100 a 0 conmigo por el trabajo.
Estoy harta y no sé cómo afrontarlo ya. Cariñoso, atento, simpático entre semana y como si fuera un desconocido borde, prepotente y pasota de viernes a domingo.
