Llevo un tiempo leyendo y participando y me gustaría contar nuestra situación para conocer vuestras opiniones. ¡Gracias por adelantado!
Tengo dos hijos de una relación anterior que cuando comencé a salir con mi marido eran pequeños.
Él dejó su ciudad para venirse a la nuestra (lo tenía fácil para el traslado porque es funcionario y sus hijas eran mayores y estudiaban fuera). El primer año vivió de alquiler en un piso pequeño. Después, cuando ya vimos que todo rodaba y la relación con los niños era buena, se mudó a vivir a nuestra casa.
La casa la compré con el padre de mis hijos y cuando nos separamos pensamos en venderla, pero no era buen momento por el estallido de la burbuja: sólo hubiéramos cubierto lo que quedaba de hipoteca y hubiéramos «perdido» todo lo invertido en ella (más de 100 mil euros). Decidimos que yo me la quedaba, asumiendo la hipoteca, y así manteníamos el patrimonio de los niños, pues la casa volvería a revalorizarse (y así ha sido).
Mi marido desde que se mudó ha cuidado a mis hijos como si fueran suyos (llevarlos y recogerlos del cole, sentarse a ayudar con los deberes, prepararles la merienda y la comida para cuando llegan de clase, llevar a actividades extraescolares, dentista, etc.). Y, por supuesto, las tareas del hogar se han repartido desde el minuto uno.
Somos una familia.
Os doy toda esta información como contexto porque económicamente hemos ido evolucionando y me gustaría conocer opiniones sobre lo siguiente:
A) Yo siempre he sentido que esta casa es el patrimonio que les voy a dejar como herencia a mis hijos. Por eso nunca me he planteado cambiar de nuevo las escrituras para incluir a mi marido, aunque él alguna vez ha propuesto hacerlo (asumiendo, claro, la mitad del valor de la casa). Cuando le he explicado por qué no quería hacerlo él lo ha entendido y aceptado. Sé que es más por una cuestión emocional que económica (es una persona generosa), que le gustaría que en la teoría (y no sólo en la práctica) esta también constase como su casa.
Cuando hemos hablado sobre el tema él ha mostrado preocupación por «qué pasaría con él si a mí me pasa algo», ya que hemos visto casos donde alguno de los hijos quería sacar al cónyuge del hogar familiar al fallecer uno y heredar.
En ese sentido, yo le he entendido y he hecho testamento para 1) que si me pasa algo mis hijos reciban dinero efectivo de sobra para saldar lo que quede de hipoteca y 2) que mi marido tenga el usufructo de la casa mientras viva, aunque la propiedad sea de mis hijos.
B) Para él sentirse más cómodo en casa, se han hecho reformas: una amplia habitación que usa como despacho y una habitación con baño (ducha incluida) para que siempre que quieran sus hijas vengan y sientan la casa de su padre como suya (aunque también se usa cuando viene su madre, la mía, etc.). También mejoras de las que yo no estaba convencida: instalación de placas solares, gracias a las que actualmente no pagamos luz cuando antes el consumo era muy alto (así que estoy feliz de que me convenciera).
Toda esta inversión la hemos hecho a medias.
También actualmente aportamos para los gastos la misma cantidad a una cuenta conjunta. Ya que aquí se comenta a veces el tema de los porcentajes, aclararé para que podáis opinar sin que falte información, que él gana más que yo (unos 500 euros limpios más), aunque ambos tenemos sueldos que nos permiten vivir desahogados.
Yo, obviamente, pago la hipoteca. Y él me pasa a mí una cantidad en concepto de «alquiler» (aclaro que no llega a la mitad de la hipoteca y que tampoco sería ni una tercera parte de lo que pagaríamos si estuviéramos aquí de alquiler) por compensar de alguna forma.
Creo que el único dato que falta es que tengo la custodia completa de los niños y que la manutención de su padre es casi simbólica (llegamos a ese acuerdo en su momento).
Me gustaría mucho saber qué pensáis de esto que os he explicado. Si consideráis que estoy siendo injusta con él, si está justificado o cualquier cosa que os apetezca comentar desde vuestro punto de vista.
¡Gracias por leerme!
