Esto es algo que pasó hace ya unos años y me tocó profundamente, tal vez por lo sensible que estaba.
Yo siempre he sido honesta, desde muy pequeña, pero, como todos, había cosas que me callaba por vergüenza o por «quedar bien», o como en este caso, cosas por las que me disculpaba aunque no yo no lo viera necesario (también es cierto que soy cabezota y me cuesta reconocer mis errores, lo reconozco).
La historia es un poco larga, comienza con la muerte de mi abuela a los 63 años después de un año enferma. A mí me afectó muchísimo, yo siempre la recuerdo como una mujer joven y llena de energia y, aunque sabia que algún momento nos dejaría, nunca pensé que sería tan pronto y yo estaba muy unida a ella, además de no pasar por un duelo sano ya que me convertí, también, en el soporte de mí madre.
Todos en mí casa estabamos devastados, lógicamente y durante una semana las cenizas de mí abuela estuvieron en el salón junto a una vela encendida (tradición de mí abuelo), después fuimos a enterrar la urna al pueblo donde nació ella.
Ese día, osea podréis imaginar que yo me sentía horriblemente mal, además de la ida y vuelta a un pueblo de montaña me había dejado con un mareo y una fatiga impresionante, yo solo quería dormir y mí novio (que me acompañó en todo momento y vino con nosotros al pueblo), me dijo que había quedado para ir al cine, que debería ir y despejarme. Yo tenía 0 ganas, pero entre él y mí madre me convencieron, sobre todo cuando me dijo que luego me invitaba a un Mcflurry.
No recuerdo si la película fue buena, solo sé que empezó con un entierro y terminó con la muerte de una persona mayor en el hospital (mi novio no sabía esto, lógicamente), salimos del cine y quise decirle que me encontraba malísima, pero una amiga de él que era una petarda se puso a hablarle a voz de grito y yo me guardé una respuesta por no ser borde y decidí esperar a que llegáramos al coche.
Saliendo del cine, un amigo le pidió que si podía llevarle hasta donde tenía aparcado (ni tres minutos andando desde donde estábamos) y ya no me aguanté más, le dije que no estaba tan lejos, que fueran andando hasta allí y así lo hicieron, pues eso le sentó mal a mi novio, me dijo que era su coche y que es él quien decidía a quien llevaba y a quien no (cosa que no le niego), también me dijo que había sido muy borde y que debería disculparme. Pues por tonta lo hice.
Le mandé un mensaje explicándole que me sentía mal por la muerte de mi abuela y que lo sentía, no se me va a olvidar en la vida su respuesta: «acepto tus disculpas» Me sentó tan, pero tan mal que algo me hizo click, osea juro que tuve ganas de decirle «mira no, que no lo siento», pero quería tener la fiesta en paz, le leí el mensaje a mi novio y le dije que nunca más volviera a pedirme algo así porque no pensaba hacerlo.
Me disculparé cuando yo sienta que debo hacerlo.
Actualmente ni vemos a esa gente con los que fuimos al cine y, sinceramente, yo soy más feliz así.
Disculpas el tochaco y gracias por a las que habéis leído hasta aquí, solo quería compartir esta anécdota que para mí marcó un antes y un después. Un beso, sois geniales