Estoy hasta el toto de la gente que hace ejercicio y me dice que piense en la sensación de después, que al terminar te encuentras de maravilla. Que resulta que según la ciencia, está comprobado que libera endorfinas de la felicidad…
Pues a mí no. A mí me da una mala hostia, unas ganas de estrangular y quemar cosas… Lo único que quiero al acabar es meterme un tanque de oxígeno en los pulmones y un baño en la Antártida.

¿Qué sensación es esa de la que habla todo el mundo? No disfruto para nada haciendo ejercicio, no me encuentro al acabar mejor, no me satisface ni me llena, y me siento un bicho raro porque todo el mundo que me rodea cuenta maravillas.
¿A vosotras también os da el sentimiento «anuncio de compresas» u os da como a mí un instinto asesino?