Llevo demasiado tiempo dándole vueltas a la pregunta del título y a esta historia, así que pensé que quizás al contarla me deis otras perspectivas…
Conocí a un chico durante la pandemia a través de un juego online. Tuvimos una conexión instantánea. Yo en ese momento tenía una «relación» con otro chico en el juego, que yo me tomaba como eso, como parte del juego, pero el otro chico se lo tomó más en serio y decidí que no iba a tener más relaciones falsas en el juego porque puede confundir y hacer daño alguien, así que cuando este chico se fue acercando más a mí, haciéndome insinuaciones, le cortaba en seco.
Hablábamos de cosas cada vez más profundas e íntimas, de nuestros sentimientos, nuestros problemas personales, nuestros deseos de futuro… cosas muy personales. Yo me seguía resistiendo, aunque el chico cada vez me gustaba más. Nos intercambiamos cuentas de instagram (no las personales, unas creadas para el juego) y al final, whatsapp.
Un día me dijo que me iba a llamar por teléfono. Yo me negué. Él me dijo que me llamaría igualmente porque de verdad quería hablar conmigo, y al final hablamos. Y ese fue el comienzo de meses de llamadas, whatsapp a todas horas, hasta las tantas de la madrugada.

Tuvimos una conversación seria, donde yo me seguía negando a tener nada más allá de una amistad muy íntima con él, y donde él me desafió a dejar ir mis miedos y a reconocer mis sentimientos, y al final lo hice. A partir de entonces actuamos como una pareja a distancia: mensajes a todas horas, detalles del día a día, él habló con mis hermanas por teléfono, yo escuché a su abuela. Hicimos alguna videollamada pero la verdad es que era difícil, nos dolía mucho vernos y no poder estar juntos. Hicimos planes de vida juntos, hubo promesas, declaraciones,…
Después se acabó la pandemia y él empezó a trabajar de nuevo (es un adicto al trabajo con un cargo de responsabilidad) y todo cambió.
Un día decidió que yo no podía dejar atrás mi vida y a mi familia para irme con él (vivimos muy lejos) y lo «dejamos». Me dio a entender que lo nuestro, para él, no había sido una relación. Pero que era la mujer de su vida, que me quería y que siempre me iba a querer, y que no quería perderme ni que dejásemos de hablar.
Yo le contesté que eso iba a pasar, que un día dejaría de hablarme, que encontraría pareja «real» y me olvidaría. Y bueno, a día de hoy me habla… como una o dos veces al mes me escribe un «holaaa como estás?». Yo le contesto: bien, y tu?. Si hay suerte, a los 3 o 4 días consigo respuesta, nunca contestando realmente a mi pregunta.
Yo sigo muy enamorada de él, y cuando me llega ese mensaje y la consiguiente falta de interés en mi respuesta, me mata. Me deja varios días mal, sintiendo que no soy suficiente y que le ha sido súper fácil pasar de todo a nada en unos meses, y a mi no. Alguna vez me ha llamado y es peor (pasamos de días de mierda a semanas).
Actualmente, en medio de la preparación de una oposición, no me puedo permitir este estrés extra. Pero no sé si puedo borrarlo de mi vida. Lo intenté una vez y no me fue bien.
¿Es mentira todo lo que me dijo, lo que vivimos? Me resulta difícil de creer porque lo vi en videollamada, hablé con su familia… pero al mismo tiempo creo que todo esto pudo haber sido una mentira por su parte… ¿soy muy desconfiada? ¿Qué pensais? ¿Algún consejo?