Cuando tuve la reunión de principios de curso de mi hijo y conocí a su profesor no pude evitar pensar que era muy atractivo yo y todas las madres supongo. Yo, recién divorciada a mis 31 años y sin ningún interés en rehacer mi vida, solo en mis hijos y mi carrera. Poco a poco me voy fijando más y más en el y no solo en su físico sino en su personalidad sensible,amable, su profesionalidad…

El con mi hijo tiene un vínculo muy especial. Cada mañana sale, me sonríe, me busca con la mirada. Me ha dado cuatro tutorías ya para hablar siempre de lo mismo. Me toca el hombro, se sienta relajado y es como si conmigo tuviera más confianza que con los demás padres. Ante estás situaciones yo actuó raro. No puedo negar que me atrae pero no puede ser. No sería ético para nadie. Pienso en el todos los días y no quiero porque ya empieza a ser incómodo. No se lo que el pueda pensar de mi ni me interesa. ¿Cómo se puede disimular la atracción?