Es normal tener miedo, y más habiendo experiencias negativas previas.
Yo misma estoy embarazada de 36 semanas y, aunque nunca he sufrido un aborto, mis preocupaciones empezaron el día en el que supe de su llegada. Estaba feliz, pues es un bebé muy amado y deseado, pero no podía evitar sentir miedo.
Miedo de que le pasara algo a él. Miedo de que me pasara algo a mi. Llegué a sentir esa sensación de muerte. Sentía que algo malo me iba a pasar, o que yo misma moriría en el parto. Y no sé bien por qué este miedo se extendió a mis seres queridos. Muchísimo miedo a que les suceda algo malo.
Y no voy a negarte que conforme el momento se acerca mayor llego a ser el miedo.
Me costó muchísimo verbalizarlo, pero tras hacerlo me di cuenta de que era algo más común de lo que creía. No era mi intuición anunciandome algo, simplemente mi mente y, sobre todo, mis hormonas, jugandome malas pasadas.
Tantas sensaciones nuevas y desconocidas, una gran incertidumbre y muchísimas expectativas… es normal tener miedo.
No estás sola y, aunque al final no todas tenemos que recurrir a la farmacología, decirte que también tenemos miedo. Muchos miedos.
Lo que nunca puedes permitir es que este te paralice, te bloquee.
Llegados a ese punto tenemos que buscar ayuda. Apoyate en tus seres queridos, busca ayuda profesional y, si tienes que tomar medicación, adelante. Tomala. No permitas que un momento tan bonito se convierta en el peor de tu existencia. Recuerda siempre que son miedos irracionales, pensamientos intrusivos.
Si tienen que pautarte alguna medicación creeme que será porque hayan visto que los beneficios superan a sus posibles riesgos, si no no te la dan.
Mucho ánimo y fuerza