Hola,
He tenido una situación bastante desagradable con dos madres del colegio de mi hijo, a las que considero amigas desde hace años. A ver si podéis darme vuestra opinión, que imagino que habrá diferentes puntos de vista.
Estoy divorciada, tengo dos hijos, y un exmarido con el que no se puede contar para absolutamente nada. Siempre falla. Eso es otro tema, pero lo menciono porque ellas lo conocen bien.
La amiga A organizó una fiesta con todos los amigos que ha hecho en los 20 años que lleva en España. Es en un club náutico con piscina (con socorrista) y playa (sin socorrista). Mi hijo ha ido mil veces. De hecho, en junio hubo una fiesta parecida, un cumple de otra mamá del cole, también en ese club, y aunque yo tenía exámenes y no podía ir hasta más tarde, mi hijo bajó con varias de ellas y estuvo jugando sin problema.
Esta nueva fiesta coincidía con el cumpleaños de mi hija, que cumple 13, así que le dije a mi amiga que no podríamos ir.
Pero luego mi ex me dijo que se llevaría a la niña a comer y a comprar por su cumple, así que le comenté a mi amiga que quizá sí podría ir yo con el niño, aunque no era seguro, porque ya sabemos cómo es mi ex.
Efectivamente, al final mi ex me anuló. Le escribí a mi amiga para decirle que finalmente no podríamos ir. Y en ese momento se me ocurrió una mala idea (lo reconozco): le pregunté si mi hijo podría ir con el suyo un par de horas mientras yo comía con mi hija y luego la dejaba en casa para ir yo al café.
Los niños tienen 11 años, son amigos, y yo no quería que mi hijo se quedara fuera de todo plan por algo que no es culpa suya.
Y ahí vino el drama.
Me contestó con tres audios, en los que me decía que era su fiesta, que yo no iba a condicionarla, que no pensaba cuidar a mi hijo, que cómo me atrevía a pedírselo, que era un evento de adultos, que mi hijo no estaba invitado y que mejor no fuéramos, que ya nos veríamos en otra ocasión.
Me quedé en shock. No por el «no», sino por el tono. Me habría valido con un:
«Mira, este día prefiero no complicarme más con niños, vente tú luego al café».
Pero lo que recibí fue una avalancha de reproches como si le hubiera pedido algo fuera de lugar.
Después del tercer audio le contesté diciéndole que no hacía falta ese último mensaje, que ya lo había entendido, pero que solo le estaba preguntando si podía estar un rato con su hijo, como ya habíamos hecho otras veces. Y que si me lo hubiera pedido ella a mí, con gusto habría dicho que sí (siendo niños de 11 años, claro, no uno de 4 que haya que estar vigilando todo el rato).
Me sentí fatal.
Lo peor vino al día siguiente. Se lo conté a la otra amiga, la B, y me llamó después de hablar con la primera. Me dijo que era normal que se pusiera así, que yo le había cambiado el plan tres veces, que cómo se me ocurría preguntarle si mi hijo podía estar allí sin mí, y que debería disculparme.
Y aquí estoy, una semana después, todavía afectada.
He intentado pensar si se me fue la olla, si realmente hice algo tan grave como para recibir ese tono, y como además estoy agotada, con anemia, me cuesta pensar con claridad. He considerado pedir disculpas como me dijo la amiga B, por los «cambios»: primero dije que no íbamos, luego que quizás sí, luego si podía ir solo el niño un rato. Pero sigo sin ver que fuera para tanto.
Lo único que tengo claro es que yo no habría reaccionado así con una amiga. Habría dicho “mejor no traigas al niño ese día” y punto.
Y me ha dolido. Mucho.
Me he sentido juzgada, nada comprendida. Todo viene de lo inestable que es mi situación por culpa de mi ex, algo que saben de sobra.
La petición de mi hijo vino por querer darle a mi hija un momento de calidad sola conmigo el día de su cumpleaños, y también porque me apetecía no perderme la fiesta de una amiga.
Para rematar, le propuse al final ir con mi hijo solo a los cafés, entendiendo que no quería encargarse de él, y me volvió a decir que mejor nos viéramos en otra ocasión.
No sé si soy yo la que está sensible, si he hecho algo tan grave, o si simplemente se ha liado más de lo que debería.
Gracias si habéis leído hasta aquí.
