No sé cómo saldrá esto, pero gracias de antemano por leerme.
Llevo 3 años con mi novio, él tiene 32 y yo 27. Es (o ha sido) una relación muy bonita, fácil, disfrutamos muchísimo juntos y los buenos momentos siempre han compensado con creces a los malos. Le quiero. Joder, le quiero muchísimo. Estoy enamorada de él. Pero 3 años te permiten conocer a la otra persona, y dotar de cierto raciocinio a tus sentimientos y necesidades.
Hace un año sentí la necesidad de avanzar, quería que viviéramos juntos, pero las circunstancias económicas y familiares no eran las mejores. Por lo que tocó esperar y 6 meses después empezamos a valorar de nuevo nuestras opciones y decidimos reformar una vivienda antigua de su familia. Sin embargo, a él le costaba mucho decidirse y decía que quería hacerlo, pero más despacio. Por momentos, pensé que me ponía excusas, pero que realmente no quería dar el paso. Mi psicóloga me enseñó que eso es proyectar y no era correcto presuponer lo que él sentía o quería, y dado que siempre que se lo preguntaba siempre era un sí a hacerlo (aunque sin ganas) decidí confiar.

Pero el problema continuaba ahí, le costó meses hablar con su familia para pedirles permiso para la reforma. Yo me desesperaba sin entender nada, discutíamos, me pedía perdón, que le había resultado imposible, pero que lo haría en cuanto encontrase el momento. Tardó pero llegó. Yo estaba super ilusionada. Teníamos el sí de su familia y yo no podía dejar de hacer planes para la reforma. El primer paso era vaciar la vivienda ya que durante muchos años se usó como trastero. Me pasé el mes de mayo tratando de convencerlo de que se pusiera a ello (yo le ofrecí mi ayuda, pero evidentemente yo no podía clasificar las cosas de su familia, así que mi aporte era limitado). Apenas hacía nada y pasaban las semanas. En ese momento me puso la excusa de que prefería ponerse a tope en verano, ya que tendría más tiempo, pero a día de hoy solo ha vacíado una habitación.
Seis meses de discusiones, de perdones, de promesas que no se cumplen. Lo he tratado con él, he intentado entenderle, ver su punto de vista, él me ha reconocido en ocasiones que estaba «vago» con la reforma y que no había puesto de su parte. Pero de nada me vale si la actitud no cambia. He sido paciente, se lo he dicho de mil formas, pero la realidad es la que es. Y esta semana ha sido la gota que derramó el vaso.
Discutimos el miércoles porque no había llamado a los números de reformas que le había conseguido para la cocina que quiere montar. (Yo no llamo porque es él quien sabe del tema y del que depende la disponibilidad para enseñar la vivienda y que elaboren un presupuesto). Me dijo que lo haría el jueves, le pregunté por la mañana si lo había hecho y todavía no, que lo haría en cuanto acabase de trabajar. A las 4 termina su turno. Esperé hasta las 8 y entonces le pregunté, y me dijo que no, que no tenía ganas, que lo sentía, que lo haría al día siguiente, que me lo prometía.
Y no pude más. Le dije que estaba harta, que no podía seguir esperando, que aquello se acababa. Me pidió perdón una vez más, me dijo que lo sentía, pero es que lo he oído tantas veces que ya no siento nada.
Es un chico maravilloso, tierno y simpático. Desde que le conocí supe que era todo lo que quería. Pero yo necesito avanzar, necesito dar pasos en nuestra relación y creo que ya sea por su personalidad, porque es muy tranquilo o porque le gusta hacer las cosas a un ritmo tan opuesto al mío, pero esto nos aleja profundamente. Ya que no es solo la reforma, es que yo no quiero estar toda la vida persiguiéndole para que haga las cosas. Siempre soy yo la que tiene que organizar nuestras vacaciones, los planes, hasta recordarle que ha quedado conmigo.
Esta etapa de nuestra vida debería ser feliz, deberíamos estar ilusionados y entusiasmados. Pero se han convertido en unos meses super frustrantes y agotadores. Tenemos una conversación pendiente para este domingo, ya que este finde está de festival con sus amigos. Y no sé qué saldrá de ahí. Sé que esto ya no me vale. Pero también sé que verlo en persona hará que todos mis sentimientos por él afloren de golpe.
Necesito un poco de luz, leeros. Y si creéis que la he cagado, por favor, no seáis crueles, lo estoy pasando fatal.
Gracias por dejar que me desahogue. Siento si no he sabido explicar la situación correctamente o si me he extendido demasiado. Un millón ❤️