Cuatro euros al mes no es una cantidad que vaya a arruinar a nadie, eso lo primero. Pero cuatro euros al mes son 48 euros al año. Por familia. En un cole con 300 familias. Haciendo la cuenta rápida alguien está ingresando 14.400 euros al año por una app de mensajería que sustituye a otra que funcionaba perfectamente y que no costaba nada.
La carta que mandaron decía que el cambio era para «mejorar la comunicación entre el centro y las familias» y que la nueva app ofrecía «funcionalidades más avanzadas». Sin especificar cuáles. Sin explicar qué tenía la anterior que no fuera suficiente.
Pregunté en la reunión de principio de curso. La directora dijo que la decisión la había tomado el equipo directivo y que habían valorado varias opciones. Le pregunté qué opciones y me dijo que no tenía ese detalle a mano. Le pregunté si el cole recibía algún tipo de compensación por el acuerdo con la empresa de la app. Se puso un poco rara y dijo que eso no era así. Solo dijo que no era así, sin explicar cómo era entonces.
Luego lo hablé con otras madres. La mayoría pagan y ya está porque total son cuatro euros. Algunas no saben ni que existe una alternativa porque la carta daba a entender que era obligatorio aunque en ningún sitio dice que lo sea. Dos familias han dicho que no van a pagar y el cole les manda las comunicaciones por email, que es exactamente lo que hacía la app anterior pero sin cobrar nada.
O sea que la app anterior sí puede seguir funcionando de alguna forma. O algo parecido. Porque el email existe y las comunicaciones llegan.
No sé qué hay detrás de esto y puede que no haya nada y sea simplemente una mala decisión mal comunicada. Pero me resulta difícil no hacerme preguntas cuando nadie da una explicación que tenga sentido y cuando quien pregunta recibe respuestas que no responden nada.
Los cuatro euros los estoy pagando porque si no me pierdo cosas del cole de mis hijos y no puedo permitirme eso. Pero los estoy pagando con una sensación muy rara.
