Él me dice que siempre le ha pasado así, que cuando se corre necesita que le dejen tranquilo y que no le toquen.
Para mi sin embargo es un momento muy íntimo y justo después me encantan los abrazos y las caricias.
A veces me hace sentir rechazo, porque parece que una vez ha acabado le doy asco, es que ni me mira.
No sé si hay más personas a las que le pasa esto, o si es una excusa suya para echar un polvo y luego no tocarme más.