Hace cosa de un mes que el buen tiempo nos acecha y las personas playeras estamos con nuestra mochila preparas para aprovechar el máximo rayo de sol.
Salvo yo…
Sé que es una chorrada impresionante por la que estoy haciendo un mundo, supongo que por eso no lo he hablado con nadie, pero es que me sentó mal.
En octubre del año pasado, estaba en la playa comp una tarde más, a excepción de que no estaba mi amiga; estaba yo y la amiga de mi amiga.
Pues no sé cómo sacó el tema pero de repente me suelte, «tú bajaste». Yo no le entendí que quería decirme y me volvió a repetir que bajé, aclarando que me había bajado la barriga. Mi cara debió de ser un poema porque al momento añadió que no es que estuviera gorda pero que ahora tenía menos barriga y que así estaba mejor.
Yo no sabía que era la inseguridad por tu propio cuerpo. Nunca la había experimentado. Claramente que una nunca está como le gustaría pero no había sentido esa sensación nunca, es como si de repente pensara que doy vergüenza (desde adolescente me visto con tops y ahora com 42 igual) con mis atuendos.
Seguramente sea cierto, igual bajé de peso, no lo discuto, a principios de verano y al final uno siempre varía de peso, pero siempre he sido esa persona sin ser excesivamente delgada, pues «la flaca». Si había poco sitio con mis amigos en el coche, yo era quién tenía que ir atrás porque seguramente cupiese, si por algo se había que colar (un ventanuco una vez que quedamos encerrados) yo era la que se tenía que colar. Cosas chorra.
Ahora llevo un mes evitando ir a la playa porque siento (de verdad que sé que es una tontería y que no lo dijo por mal) que me están mirando para cotillear si engordé o no.