Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Hola. Llevo casi 30 años trabajando en el mismo sitio, tengo una compañera con la que me une una relación de amistad fuera del trabajo, conozco a sus hijos y ella a los míos desde chiquitos.
Hace dos años me invitó a la boda de su hija y yo estaba muy ilusionada y dispuesta a ir, pero resulta que la boda era casi un imposible, una boda muy rimbombante a más de 100km de donde vivimos, en Domingo por la tarde y en pleno mes de vacaciones. Yo tengo unas condiciones físicas muy delicadas por lo que ya una boda normal me supone un gran sacrificio, pero lo hubiera hecho. Pero yo no podía conducir en ese momento, mi marido de guardia no podía llevarme y para colmo yo no tenía otra que trabajar ese domingo y el lunes siguiente por la mañana porque eran vacaciones.
Los novios ponían un autocar que salía a las cinco y yo salía a las tres y el autobús de vuelta lo ponían a las 5 de la mañana y yo entraba a las ocho ese lunes. En resumen que tenía que estar sin ir a casa mas de treinta horas, cosa imposible con mis condiciones físicas, y ni siquiera me daba tiempo a llegar al trabajo.
El caso es que le hice un buen regalo y me extrañó que no me dijera nada pero no le di importancia, hasta que falleció un familiar suyo y al entrar en el tanatorio estaba de frente y al verme se dio la vuelta y no me dijo nada, estuvo a mí lado todo el tiempo y si yo la miraba volvía la cara , de la hija habló, la madre lo había entendido y seguíamos la amistad igual.
Me enfadé, la quité de mis contactos y no dije nada a su madre. El caso es que ahora está embarazada y yo no sé qué hacer, no quiero regalarle nada porque estoy enfadada pero a su madre le va a extrañar y no sé qué hacer.