Mi marido y yo llevamos 20 años casados, los niños ya están grandes y estuvimos planteándonos separarnos porque apenas tenemos 45 y 48 años y parecemos un matrimonio de ancianos.
Yo hace tiempo que no tengo ganas de sexo y cuando lo hago es por no hacerle el feo a él. Por este motivo él me planteó hace unos meses la posibilidad de abrir nuestra relación a otras personas, todo sin compromiso, algo esporádico y sin repetir. Según él era la solución al divorcio, manteníamos la familia y la convivencia ya que nos queremos y nos llevamos bien, pero podríamos buscar alicientes fuera de casa para no ser tan aburridos.
Por supuesto puse el grito en el cielo, pero la alternativa era el divorcio y tampoco me parecía bien, así que le propuse ir a terapia de parejas. A regañadientes aceptó y hemos ido a cuatro sesiones. En esta última, la terapeuta me ha dejado en shock cuando le he contado la propuesta que me hizo y en lugar de asesinarle me ha dicho que podría ser la solución a nuestros problemas.
¡Encima que le pago me suelta algo así! Estoy indignada y ahora él se ha crecido más.
Si alguien tiene algún consejo, lo agradezco porque a este paso le va a pedir el divorcio.
