No conocía la existencia de este rinconcito de internet hasta este finde, en el que mi amiga con unas copas de más, soltó que sabía que frecuentaba estés lares y que comentaba todo. A todo esto yo con cara de póker.
Ella erre que erre y decía que incluso había publicado varias cosas que me habían pasado como si fuera yo quien las había escrito para «ver si caía de la burra».
Pues no, ni era yo ni venía, pero ahora estoy amiga mía y a ver si leyendo esto ves que te falta un hervor y me dejas en paz, porque no quiero a nadie que una, usurpe mi identidad en internet y dos, que se ponga a putearme en un foro anónimo de internet.
Como una puta cabra, ¡vamos!