Hola.
Os escribo porque ya no sé si exagero o de verdad es para cabrearse o incluso si hay indicios de personalidad mala de estas que antes de aguantaban porque es lo que tocaba y que ahora ya no.
Tengo un marido y un niño.
Mi sensación es que mi marido siempre quiere hacer feliz al niño. Hasta aquí suena genial, no? Pero, qué pasa si mamá dice que se merienda fruta y papá saca galletas? Qué pasa si mamá dice que un capricho de vez en cuando vale pero que no puede tener regalos a diario y papá compra en Wallapop una caja enorme de juguetes chorras por dos duros y cada día le da uno porque sí? Qué pasa si mamá dice que es hora de dormir y papá contesta que es que ahora están jugando?
El niño, evidentemente, se aferra a que lo de papá mola más. Lógico, tiene 4 años. Pero como educación, fatal.
Total, que últimamente estamos un poco justos de dinero, después de hacer la compra de la semana (fruta, verdura, pescado, carne, papel higiénico, y como único capricho una galletitas que venden con avena integral y sin azúcar con forma de dino que le gustan y que, dentro de todo, son un poco más saludables que las tostarrica que le compra él), pues me echa la bronca porque en la cuenta común nos hemos quedado en números rojos y hemos tenido que meter de las cuentas individuales. Me dice que vivo en una realidad paralela por gastar. Pero vamos, que lo que he comprado es todo necesario.
Pues a los 5 minutos le saca al niño un regalo, una catapulta de unos monigotes que se llaman Piratix, y que ha pillado en sus compras casi al por mayor de Wallapop.
Ya me he cabreado porque:
1. Si tan mal estamos, no gastes dinero en eso.
2. Darle regalos así porque sí casi dos o tres veces por semana, no sé cómo decirle que es malaxostumbrarlo, que se va a volver caprichoso y no valorará las cosas.
Pero la guinda del pastel es esta: el cumple del niño es en unos días, había pedido un juego de dinosaurio, y hablé con mi marido para decirle de pillarle el juego de dinos que le gusta y, aparte, una catapulta de Piratix que me salió anunciada en Amazon, que el niño no sabía que existía pero que, sabiendo su amor por los Piratix le iba a encantar. Me dijo que vale, que lo cogiese, pero que entre las dos cosas ya era mucho… Le dije que me parece más normal gastarme 40€ en dos regalos de cumple que estar regalándole mierdecillas de 1€ cada 3 días. Pero bueno, me dijo que lo pillase. Lo pillé hace dos semanas, pagué con mi tarjeta y no ha sido capaz de darme la mitad. Se lo he recordado un par de veces y me dice que le viene mal. Y ahora coge y le da, de la nada, el mismo puto regalo que habíamos quedado en hacerle y que tengo yo guardado.
He explotado y le he dicho: en serio? El mismo regalo que íbamos a hacerle para el cumple y que ya tengo comprado?
El pobre crío me ha visto la cara y encima, sin entender nada, me pide perdón a mí. Y yo ahí me he dado cuenta y he cambiado la canción: «no, cariño, es que mamá te había comprado ese regalo para tu cumple, y lo estaba guardando, pero ya que papi se ha copiado, te doy el mío, que encima está mejor porque a esta le faltan las piezas».
Me he sentido mal por ponerme a su altura y hacer una competición con él. Pero es que no es la primera vez que cosas que conpro yo y guardo para momentos especiales y, cuando me voy a lavar el pelo o lo que sea, se lo da él. Muchas veces ya.
O, por ejemplo, para el cumple hice una invitación con IA con un muñeco que se parece a él (di su descripción) y unos personajes que le molan. Pues como al niño le encantó y a la familia también, a día siguiente hizo él otra con una foto de verdad del niño (yo no quiero poner su foto en la IA), y quedó más chula, obvio, porque era su cara de verdad. Y ahora el niño quiere la invitación de papá. Que a mí me la pela, la que más le guste, que es para hacerle feliz, pero es el hecho de sentir que quiere competir, que lo que hago yo, él más y mejor. Y no en un ámbito cualquiera, sino de cara a nuestro hijo. Siento que lo estamos «partiendo», él por ser tan niñato y yo porque a veces no puedo disimular lo egocéntrico que me parece.
No sé, dadme luz, porfi. Un abrazo.
