Hola chicas, estoy pasando por un drama sentimental, y desde que de siempre he sido una chica muy nostálgica, he escrito algo al respecto, y creo que me ha quedado bonito. Me gustaría compartirlo con alguien, pero a falta de confianza (porque tiene algunas cosas muy explícitas, pero que necesitaba expresar) no veo más que publicarlo aquí de manera anónima… borraré mi nombre y el de él. Espero que os llegue tanto como él me llegó a mi.
¨M siempre fue muy intensa.
M vivía y experimentaba de otra manera.
M, al ser intensa, tenía deseos muy intensos. Sentía la necesidad de estar frente a frente con un hombre, de sentirse apretada contra su pelvis, de sentir como se vacían dentro de ella, de sentir como es deseada, de sentir deseo.
Pero M no era capaz de no sentir. M miraba a los ojos, se hundía en ellos, sentía mariposas, sentía náuseas, sentía que no quería parar, sentía que quería repetir sin haber si quiera terminado. Eso llevó a M a sufrir muchas veces.
Y su intensidad le llevó a recordar aquella noche que desde hace ya mes y medio no se le va de la cabeza. Aquella noche en la que mar y cielo se juntaron, y todo cambió, su perspectiva, sus sentimientos, su vida.
Se vio en una cama con un hombre, que no solo sabía bien cómo llenarle la vagina, sino cómo llenarle el cerebro y el corazón. Y M llevaba mucho tiempo sin experimentar eso. Sin experimentar deseo intenso, no querer parar de follar, de besar durante horas, de sentir el calor de otra persona y que con eso baste. ¨D¨ le dio eso a M. 3 veces. Pero a las 5 de la tarde de un Domingo, D decidió desaparecer. Y con él se fue la ilusión de M de poder conocer a alguien igual que D.
M no ha sido la misma, para bien o para mal. M recuerda esa noche muchas veces, casi todos los días antes de irse a dormir, intenta recordarlo de una manera fantasiosa, pero duele. Porque M no cree que pueda volver a experimentar esa sensación de mirar a alguien a los ojos y sentir que todo está bien. Que todo vuelve a su lugar en la vida. D le jodió el sexo a M, (temporalmente), pues M no cree que pueda volver a experimentar un deseo igual y que sean capaces de satisfacerla de esa manera. M no cree que pueda volver a encontrar un perfil tan bonito como el de D, ni unos dedos que acaricien tan bien su cara.
Porque D había sido una explosión, la panacea del interior de M, había sido aire fresco y agua fría, había sido único e irrepetible. Pena no poder poner un adjetivo mejor. Porque solo M sabrá al leer estas palabras lo que significó ese chico para ella, y lo recordará al leer esto. No hará falta más que su nombre para poder recordar cada uno de los detalles de aquellas dos noches, en aquella cama, bajo el calor de las mantas, de nuestros cuerpos y de su espíritu, que llenaba toda la habitación.
La necesidad de escribir esto es intensidad. Intensidad porque M se niega a olvidar esos días, al igual que M se niega a admitir que probablemente no vuelvan a ocurrir. Porque cree que nunca encontrará a alguien como D, y porque siente que se engaña al intentar convencerse de que sí. D tenía fallos, pero los llenaba con su relativa perfección y los matizaba de ternura y unicidad. D era capaz de conseguir todo en esta vida. Incluso abrir las piernas de una mujer que había prometido no abrirlas nunca más en vano.¨