Hola chicas, vengo por aquí a contaros algo y escuchar vuestras opiniones, porque soy muy nueva en esto de las citas y las relaciones, y me vendría bien un poco de perspectiva.
Conocí a un chico en Tinder en abril. Aparte de que me parece guapísimo, lo que más me llamó la atención fue su biografía: decía que era tranquilo, que le gustaba leer y que no solo buscaba sexo. Me pareció un detalle muy importante y diferente, así que empezamos a hablar por la app y luego pasamos a WhatsApp.
Estuvimos hablando durante meses sin vernos (por timidez mía también, no solo suya), y finalmente hace muy poquito quedamos por primera vez. Nos vimos, fuimos a tomar algo y la verdad: fue todo súper bien.
Él sacaba temas de conversación, no hubo silencios incómodos, fue simpático, cercano… yo soy muy tímida y le había avisado antes de que estaría nerviosa, pero se portó genial.
Cuando nos despedimos, él me escribió por WhatsApp, y esta semana le propuse quedar el viernes para ir al cine… ¡y me dijo que le encantaría! Así que sí, tenemos segunda cita este viernes y estoy entre emocionada y atacada de nervios.
Me dijo que este finde había estado descansando, no hablamos mucho y sé que no es de mirar demasiado el móvil, pero ahí sigue.
Otra cosa que me gusta es que, aunque a veces hemos hablado de sexo, siempre ha sido en un tono muy bonito, muy delicado, incluso poético. Él escribe muy bien, tiene una forma de expresarse que me atrapa, y eso me hace sentir más cómoda también con ese tipo de temas, sin presión.
Tenemos 35 (yo) y 33 (él), vivimos en el mismo pueblo, y aunque no nos hemos visto muchas veces, la conexión me gusta.
Pero claro, como yo no tengo experiencia real en esto, estoy todo el rato preguntándome si voy bien, si es normal hablar poco, si invitar yo a la segunda cita está bien, si no debería proponer nada y esperar, etc.
¿Qué pensáis? ¿Voy bien? ¿Me dejo llevar o paro? ¿Es buena señal que después de tanto tiempo hablando al menos haya dado el paso de vernos?
Gracias por leerme. De verdad, se agradece un montón. ❤️
