Buenas y propicias tardes, os comento, a modo informativo, por si a alguien le interesa saberlo, que estoy gorda, si.. me he puesto gorda en estos últimos años, y no os lo digo para que me consoléis, lo que pasa es que hace dos días me he encontrado con una señora que conozco hace años que nada más verme sin un «hola como estás» previo, me suelta a bocajarro: !qué gorda estás!. Hasta ahora yo me miraba al espejo y me veía como Victoria Beckham, pero después de decirme esta señora que estoy gorda me he vuelto a mirar y si, efectivamente, estoy gorda.
Otras veces he pasado del tema con una sonrisa forzada, pero esta vez me ha pillado perraca y le he contestado,
– estoy fea, o qué? – No mujer, si lo digo por tu salud –
Ahí me ha emocionado, coño que se me ha hecho un nudo en la garganta, de esos que te duele la nuez al tragar. Que alguien que ves de Pascuas a Ramos y le importa una mierda como te va en la vida se preocupe de tu salud es algo que emociona y mucho. Hasta he pensado en hacerle un regalo, porque esta mujer se lo merece, a ver dadme ideas, que le puedo regalar… una polla de plástico por ejemplo?
Señora con cara de pasar hambre, no se preocupe, viva tranquila, mi salud está perfecta, mis análisis salen perfectos, cosa que le jode mucho a mi médica de cabecera porque se queda sin argumentos y lo único que se le ocurre decir es «si, los análisis están bien, pero tu color de piel está apagado». Doctora Afriquita, yo también te quiero, es más… cuando te veo con tus apenas 40 kilos me dan ganas de llevarte un taper con un buen cocido.
Sólo me resta pedir perdón a todos los delgados del mundo. No sé como podéis vivir con el sufrimiento de vernos tan gordos, con nuestras lorzas, nuestros culazos, y con esa celulitis que dan ganas de meterse los dedos para vomitar. Pido perdón con los brazos en cruz y de rodillas, prometo ir a la playa con burkini y hacerme los selfies desde arriba para que no se me note la papada.