Yo… No sé porqué escribo esto aquí, creo que porque necesito que alguien me diga que de verdad estoy loca. Y que no tengo motivos para estar mal. Que todo lo que me han dicho es una exageración.
Tras dos años sin dormir más de cuatro horas.
De cambios de humor de los que no me daba cuenta hasta que me lo decían.
De miedos irracionales.
De llantos porque sí.
De insensibilidad frente a los problemas de los demás.
De comer como si no hubiera un mañana a las 2 de la madrugada y luego sentirme como una porquería.
Por fin, he ido a mi médico de cabecera.
El diagnóstico, a pesar de todas las señales me pilló desprevenida.
Tengo depresión, ansiedad y un trastorno por atracón, desencadenado por lo primero.
Tengo medicación, mucha medicación.
Y veo una psicóloga y un psiquiatra que en cada sesión intentan convencerme de que no estoy loca. Y que todo lo que me pasa, es debido a la acumulación de sucesos ocurridos en mi vida.
¿Pero qué sentido tiene que con 28 años que tengo sufra una depresión por el acoso escolar sufrido con 10? Eso ya lo lloré entonces, cuando me llamaban gorda, fea y me rompían las chaquetas nuevas que llevaba.

¿Qué sentido tiene que me afecte ahora el que mi padre me pegara todos los días, me amenazara con reventarme la cabeza contra la puerta de la terraza o que me dijera a diario que yo solo estaba viva para desperdiciar aire? Eso lo superé en el momento en el que salí corriendo de su casa a los dieciocho años en mitad de la noche. Ya no le he visto más. Eso lo tengo superado.
¿Qué sentido tiene que yo esté mal porque ayude a los demás siempre? Es lo que se debe hacer. Echar una mano a todo el que lo necesite.
Yo tengo un trabajo, que es verdad que no me gusta y del que salgo llorando cada noche. Pero al menos tengo un trabajo.
Tengo una casa.
Tengo comida.
Tengo amigos a los que siempre estoy dispuesta a ayudar.
Lo tengo todo. Y aún así…no logro sentirme bien. Sigo teniendo ataques de ansiedad.
Sigo llorando por las esquinas.
Sigo comiendo sin para de madrugada.
Sigo sintiendo que estoy loca.