Como siempre, las señoras Empatía, amargadas oficiales del foro e incapaces de ponerse en la piel de otro vienen a decir de una forma u otra que ellas saben más que nadie. La autora quería estudiar, deseaba estudiar. Pero quería primero tener claro qué. Y para eso precisaba tiempo. Y sus padres, razonando como vosotras, no le dieron oportunidad, le dijeron «haz esto y pronto, porque yo no estoy dispuesto a dejarte comer la sopa boba» (como si estudiar hasta los 18 años fuera vivir de vacaciones, claro), pero cuando se ha visto las consecuencias de elegir mal y deprisa, «ah, no, tú tuviste la oportunidad de decidir entre hacer esto o la calle, y elegiste esto, ¡pues apechuga, yo no tengo la culpa de nada sólo por haberte forzado a elegir!». Lo pongáis como lo pongáis, eso NO ES JUSTO, y es normal que esté resentida.
«Es que los padres no tuvieron año sabático», ya, claro, y seguro que empezaron a trabajar a los 16 y lo mismo de niños se llevaron un correazo o una hostia. Como ellos lo tuvieron mal, ¿todo el mundo tiene que sufrir? Perdona, si no puedes darle a tu hijo, a alguien a quien se supone que quieres más que nada, unos míseros meses para que decida con calma y objetividad su futuro, para que pueda mirar carreras, cursos, y durante ese tiempo incluso que trabaje a media jornada y aporte algo en casa, que se está jugando toda su vida posterior, mira, no tengas hijos.
Autora: ni caso a las amargaders. En el futuro, cuando tus padres tengan problemas, que los tendrán, suéltales el mismo disco: «sois adultos, haceos responsables de vuestras decisiones».