Desde muy niña, tuve claro que no me casaría ni tendría hijos porque amo mi libertad. Soy una persona independiente, que además disfruta viajando sola. Todas las relaciones que he tenido han sido esporádicas y las que han sido más largas, ellos tenían clarísimo cuál era mi forma de ver la pareja.
Ahora llevo saliendo seis meses con un divorciado que tiene una hija y cuando nos conocimos me vendió que no quería nada estable porque salía de una relación, por lo cual encajaba a la perfección con lo que yo busco. Sin embargo, creo que no sabe estar sin pareja, me está agobiando bastante el hecho de que me llame y de que pretenda que estemos todos los días en contacto. A veces se presenta en casa sin avisar porque dice que me echa de menos y por más que intento explicarle que yo necesito mi espacio, creo que él no está preparado para tener una relación de estas características.
Mi amiga dice que tiene dependencia emocional hacia las relaciones, porque lleva toda la vida en una relación larga, que trate de explicárselo una vez más porque el chico merece la pena y es verdad que aparte de este problema, todo lo demás fluye muy bien, pero ¿hasta qué punto tengo yo que convencerle de que viva una experiencia diferente a la que él quiere? ¿ merece la pena luchar por una relación así?
