Hola a todas, os pongo en situación.
Hace unos meses me salió en Tinder un chico que me había dado clase en la universidad. A mí me dio bastante morbo la cosa, porque en su momento se me pasó el pensamiento por la cabeza; el rollito profesor-alumna y, en general, encuentro mucho más atractivo a un tío inteligente que a uno con buen físico, esas son mis preferencias. Así que en vez de dejarlo fluir o ver qué hacía él (que es lo que suelo hacer, y ya puestos, no me ha funcionado demasiado) pasé a la acción.
Hablamos un poco y bien, pero ninguno dijo de quedar en persona.
Tengo una amiga que conocí en ese máster que después doctoró en ese mismo departamento, aunque no tiene relación directa con él, más allá de poder cruzarse esporádicamente y alguna conversación que se puede dar en el ámbito laboral. Pero sí tiene información sobre él y sabe con quiénes sale del trabajo, etc.
Le conté la situación y ella me dijo que solían ir en un día concreto de la semana en un horario concreto a un bar cerca de la facultad, era de hecho un bar al que yo había ido ocasionalmente en su momento. Quiero aclarar que no hablé con ella para sonsacarle, se lo comenté como cotilleo y ella directamente me dio la información un poco en broma y un poco no, y a mi me dio la vena y ella entró en la espiral encantada, ninguna aportó ahí un punto de «cordura».
Resumiendo: me hice la encontradiza y funcionó, ese mismo día acabamos en su casa.
Yo en ningún momento mentí, pero tampoco le dije ni que le conocía ni que me había dado clase, y omití datos concretos que podrían haberle llevado a pensarlo.
La verdad es que para mí fue un proceso divertido, pero a posteriori no puedo negar que yo partía de una superioridad, que he manipulado la situación en todos los sentidos y que no he sido nada legal. Fui activamente a por él por el plus del haber sido mi profesor y no le dejé saberlo porque a mi, en su lugar, me echaría para atrás. Lo de conseguir información sobre él no sé hasta qué punto está mal o es más indiferente. Pero bueno, esto lo veo con claridad ahora; en ese momento lo veía más como una pillería.
La cosa es que todo fue bien. Seguimos viéndonos, pero yo sabía que tarde o temprano él se tenía que dar cuenta. Pensé si contárselo yo antes, si fingir que no lo recordaba…y al final pasó hace un par de semanas, y le conté todo esto.
Se enfadó mucho, pero de forma silenciosa, solo dijo que estaba mal de la cabeza y que no quería hablar. Al día siguiente le escribí, y más silencio. Al tercer día sin noticias, di por hecho muy a mi pesar que se había terminado. Así que le envié un mensaje disculpándome y deseándole lo mejor. Entonces sí respondió: que quería hablar, pero que aún no había ordenado las ideas.
Total, que el fin de semana pasado quedamos. Me dijo que, más allá del engaño, lo que realmente le pesaba es que yo hubiera sido su alumna. Que eso le repele muchísimo. Y, obviamente, yo me imaginaba que podía ser así, por eso hice lo que hice (aunque no tenía por qué ser así necesariamente; podría haberle dado igual, o incluso haberle gustado), pero no entiendo que eso sea lo que MÁS le importe. Entiendo que pueda ser algo que le eche para atrás a la hora de conocer a alguien, pero cuando ya conoces a esa persona…? No veo ni siquiera ningún conflicto ético ahí, pero cada vez pienso más que puede ser miedo «al que dirán», pero quién se iba a enterar? qué iban a tener que decir?
Quiere seguir pero tiene que lidiar con eso. Yo quiero hablar más de ello, para entender lo que piensa, pero se cierra en banda y quiere omitir el tema. Eso, junto a el hecho de desaparecer y guardar ese silencio durante días, me apuntan a un déficit de comunicación o una mala resolución de conflictos. Entre esto, por su parte, y el dudoso inicio por la mía, no se si es remontable y puede ser sano o si ya no hay nada que hacer.
