Tema delicado.
Perdón por lo largo.
El 2025 comenzó de la manera más difícil para mi familia. Mi sobrina, un angelito muy amado, nació prematura a las 25 semanas y, lamentablemente, falleció poco después.
En medio del dolor, quisimos honrar su memoria y conservar un recuerdo especial de ella. Durante el velatorio, tomamos algunas fotos con la intención de editarlas y tenerlas como un tesoro familiar.
Así, me puse a buscar un fotógrafo que pudiera hacer este trabajo tan delicado. Encontré a una profesional en mi zona que se anunciaba como especialista en retoque de fotografía de anatomía patológica. Además, tenía años de experiencia como fotógrafa, era voluntaria en el hospital y daba charlas sobre luto neonatal. ¡Parecía la persona perfecta!
Contacté con ella, le expliqué la situación y le envié las fotos. Le pedí que las editara para que pudiéramos tener un recuerdo bonito de mi sobrina. Desde el principio, dejó claro que dos de las cuatro fotos serían difíciles de retocar por los aparatos médicos que tenía la bebé. Le dije que no había problema, que hiciera lo que pudiera.
Me dio un presupuesto de 150€ por tres fotos y lo pagué enseguida. Me dijo que en 15-20 días las tendría listas.
Pasaron los días y no supe nada de ella hasta que, 17 días después, le pregunté cómo iba el trabajo. Me dijo que en tres días las tendría. Pero pasaron otros siete días y tuve que volver a escribirle. Me dijo que esa noche me las enviaría.
Al día siguiente, me llegaron las fotos. ¡Solo dos de las tres que había cobrado! Y, para colmo, ¡no me podía creer lo que estaba viendo! Una de las fotos estaba bien, pero la podría haber editado cualquiera con conocimientos básicos de edición. La otra, la que tenía más tubos, era un desastre. La perspectiva de la carita de mi sobrina estaba fatal, los ojos y la nariz no encajaban, la forma de la cabeza era casi cuadrada… ¡Y a mi hermana, que la tenía en brazos, la habían eliminado de la foto!
Además, me envió las dos fotos a color y en blanco y negro, y las mismas con unos fondos que parecen de invitaciones de cumpleaños que te descargas. ¡Y con un mensaje dándome las gracias por haber pensado en ella para un trabajo tan especial y delicado!
Me sentí fatal. ¿Cómo era posible que una profesional de la fotografía se aprovechara así del dolor de mi familia? Me cobró 150€ por dos fotos mal editadas, me las entregó tarde y solo se comunicó conmigo cuando yo la buscaba. Si me hubiera dicho desde el principio que las fotos con los tubos eran muy difíciles de retocar y que solo podía ofrecerme una, me habría parecido mucho más profesional y respetuosa.
Así se lo dije, con lágrimas en los ojos. Le dije que no me habían gustado las ediciones y que estaba muy descontenta con su trabajo y su trato. Le pedí un reembolso, pero ella, en lugar de disculparse, me dijo que yo era la que no tenía empatía y que le estaba faltando al respeto. Después de varios mensajes sin sentido, ¡me bloqueó!
Ahora no sé qué hacer. ¿Busco a otra persona que pueda editar las fotos en condiciones? Ahora tengo miedo ¿Denuncio a la fotógrafa para que me devuelva el dinero? No es que sea lo más importante pero al menos por dignidad y no pagar por un mal servicio.
¿La denuncio públicamente en redes sociales? Pero eso significaría compartir esas ediciones y profanar la memoria de mi sobrina.
¿Lo doy por perdido? Esta situación me está haciendo llorar y pasarlo casi tan mal como cuando mi sobri se fue.
Estoy destrozada. Siento que se han aprovechado de mi dolor y que han profanado la memoria de mi sobrina.
¿Qué hago ahora?
