A ver, yo voy a contar mi experiencia con psicólogos (lo bueno y lo malo) y de paso la de alguna amistad mía.
Yo empecé a ir de muy pequeña porque una amiga de mi madre que acababa de montar una consulta y se ve que no debía tener clientes, le comió el coco a mi madre y a unas cuantas amigas más con lo de que tenía autismo (que fue un diagnóstico erróneo, en realidad tengo diagnosticadas otras cosas pero ya llegaremos más adelante) así que la tía esta convenció a mis padres de que tenían que gastarse un pastón en técnicas de musicoterapia (sí, sí, lo de los cuencos de sanación. Buscadlo en youtube) que no sirvieron de nada pero la tipa esta cobraba un pastón por derivarte a otros colegas suyos de Barcelona que era donde hacían esta terapia y esos sacacuartos se sacaron mucho dinero engañando a padres asustados y sin mucho conocimiento de las neurodivergencias. A los niños eso los entretiene bastante pero hace el mismo efecto que llevarlos por la tarde al parque a jugar y esto último es gratis.
En fin, la tipa esta se ve que un día se la debió de liar gorda a alguien que entendía de leyes, la denunciaron, le cerraron la clínica, se tuvo que ir del pueblo y no volvimos a saber de ella.
Total, que mis padres se quedaron preocupados con todo el asunto y me llevaron a una clínica más seria. Ahí me hicieron ya pruebas médicas en condiciones y lo que les salió fue que mis problemas de adaptación se debían a un trastorno del lenguaje no específico (que no está dentro del espectro autista) y a que tengo un coeficiente intelectual superior a la media (pero no llego al nivel de tener altas capacidades intelectuales). Con lo cual gran parte de mis problemas se debían a que me aburría en el cole porque en clase íbamos lentos y el resto de alumnos me chinchaban por ser diferente. Los profesores deberían haber solucionado el problema pero es que el bullying aún a día de hoy (más de 20 años después) se sigue considerando un tema de niños y no se toma en serio las consecuencias que esto tiene para el que lo sufre.
Así que lo que hacían en esta clínica psicológica más seria era enseñarme cosas como dividir con varias cifras porque en el cole no nos lo enseñaban por eso de que hay que adaptarse a la mayoría, darle consejos a mis padres para estimularme intelectualmente y que no me frustara y etc.
Cuando llegué a la adolescencia, me dieron el alta en esta clínica porque ya no podían hacer más por mí. Algo me ayudaron porque consiguieron que las dinámicas familiares mejoraran y todo eso pero también os digo que si en la escuela se hubieran implicado, nos habríamos ahorrado el gasto en psicólogos.
Bueno, luego cambié de colegio por circunstancias de la vida. El bullying fue mucho peor y quedé muy tocada psicológicamente. Tuve que volver a otra psicóloga distinta años después ya de adulta (porque aparte del bullying, tuve un ex que me maltrataba). Lo que me pasó fue que al mencionado trastorno del lenguaje que me dificulta las relaciones sociales se le sumó un trastorno adaptativo con alteración mixta de las emociones y el comportamiento junto con tricotilomanía.
Estuve años en terapia cognitivo conductual con esta psicóloga, me dio consejos muy buenos y muchas herramientas para aprender a convivir con mi trastorno sin que este me domine a mí. Tuve que interrumpir la terapia de golpe por no poder pagarla.
Pero apliqué en la vida diaria todo lo que aprendí de los años que fui paciente de esta psicóloga a la que le agradezco la vida pues hace muchísimo que no arranco cabello. Es más, ahora reconozco en qué situaciones me pueden entrar ganas y sé como evitarlo. Tengo la autoestima mucho mejor.
También es cierto que empecé a ir hace unos meses a un grupo de apoyo gratuito para gente como yo (no es una terapia psicológica per sé pero ya me entendéis) y me vino muy bien pero os digo que esta última psicóloga nos ha ayudado mucho a mi y a mis amigas.
Otras amistades con psicólogos han tenido malas experiencias, desde el que casi no te hace caso, el que no empatiza contigo… Pero hay profesionales buenos y malos, es cuestión de dar con uno con el que te entiendas y cuyo tipo de terapia te vaya bien (pero para eso hay que investigar un poco). Lo malo es que en la Seguridad Social hay muy pocos e ir a una clínica privada no se lo puede permitir todo el mundo.
Por cierto, pseudoterapias como las constelaciones familiares, conectar con tu niño interior o probar las setas mágicas evitadlas por favor, pueden ser peligrosas.
El reiki, la musicoterapia o los Círculos de la Empatía pueden ayudar a sentirnos mejor pero no se deben usar como sustituto de una terapia psicológica de verdad.
En mi caso, a la hora de realizar mi diagnóstico intervino un equipo de psicólogas junto con mi psiquiatra.