Llevo conociendo a un tío unas tres semanas, dos citas presenciales y muchísimo chat. Es abogado, 39 años, divorciado sin hijos, conversación interesante y bastante guapo. Las dos citas que habíamos tenido habían ido genial, mucha tensión, mucho rollo, y la segunda acabó con un beso largo en la puerta de mi casa. Anoche tercera cita. Cervezas, picoteo, mucha risa, mucho tonteo. Y a eso de las once me dice si quiero subir a su casa que vive cerca. Le digo que sí porque ya íbamos los dos viendo claro por dónde iba la cosa.
Llegamos a su portal y saca del bolsillo interior de la chaqueta un papel doblado y un bolígrafo. Me dice muy serio que antes de sseguir le gustaría que leyera y firmara un documento sobre consentimiento sexual para asegurar que los dos estamos en la misma página y que no haya malentendidos. Yo pensando que era una broma me reí, pero él no se reía. Desdobló el papel y era un documento de verdad, dos folios impresos con casillas tipo «consiento sexo con preservativo SÍ/NO», «consiento contacto oral SÍ/NO», «consiento prácticas no convencionales SÍ/NO», «declaro estar en plena facultad de mis capacidades».
Me quedé mirándole flipando con el bolígrafo en la mano y le pregunté si esto era serio y me dijo que sí, que después de su divorcio se había vuelto muy cauto porque su ex le había acusado de cosas durante la separación y desde entonces no se acuesta con nadie sin firmar antes este papel.
entiendo que un tío pudiera estar quemado por una mala experiencia pero me sentí como si fuera a cerrar un piso de alquiler y no a echar un polvo. Le dije que prefería pensarlo y me fui a mi casa procesando lo que acababa de ver.
Hoy me ha escrito como si nada, agradeciendo la velada y proponiendo cuarta cita. Mis amigas se parten de risa pero ninguna sabe darme un consejo serio que a ver si consigo por aquí. reconozco que en cuanto me sucedió lo primero que pensé es que tenía que venir al foro a contarlo jiji
