Sé que me vais a crucificar y sé que habrá gente que ni si quiera entrará a leer nada y correrá a ponerme verde en comentarios, ¿y sabéis qué? Que tendréis razón. Pero eso no justifica que yo tuviera que pasarlo tan mal.
He fumado toda la vida, lo he intentado dejar mil veces, tanto con parches de nicotina, como con chicles, hipnosis y todo lo que os podáis imaginar. Nada ha funcionado, tengo bastante ansiedad y fumar me ayuda a relajarme, a estar tranquila.
Cuando empezamos a buscar el embarazo, me puse muy en serio a intentar dejarlo, pero de verdad que no pude.
Me gustaría recordar que el tabaco es una adicción y que las personas que fumamos, muchas veces no somos capaces de poder dejarlo. A veces los nervios nos superan, otras hay situaciones inesperadas que nos desestabilizan y otras, simplemente, lo necesitamos.
Nos costó varios meses lograr el test positivo y cuando lo vi, me prometí mil veces que esta era la buena, que a partir de ahora no iba a fumar más y que iba a hacerlo por mi hijo. Tiré todo lo relacionado con el tabaco que había por casa. Cajetillas, boquillas, ceniceros… Todo se fue a la basura. Le dije a todo el mundo que lo dejaría radicalmente y estaba convencida de que iba a poder, pero la realidad fue otra.
¿Os pensáis que no sabemos que fumar embarazada está mal? ¿Qué no nos importa la salud de nuestros hijos? ¿Qué no sabemos las consecuencias? ¿Qué no nos sentimos malas madres? Pues sí, sí a todo.
El primer cigarro que me fumé, me hizo sentir la peor persona del universo. Lloré mucho. Me sentí una mierda y una madre incapaz de hacer ningún esfuerzo por su hijo. Me castigué muchísimo y tuve mucha ansiedad.
Llegué a consultarlo con la matrona, que me dijo que, evidentemente, fumar era dañino y lo ideal era no hacerlo. Pero que tener ansiedad tampoco era bueno para el bebé y que, si no lo podía evitar de ninguna de las maneras, entonces fumase.
No os penséis que fumaba como si no pasase nada, restringí muchísimo el consumo y solo fumaba los que eran imprescindibles. En ningún momento tiré la toalla, me fumaba cada cigarro jurándome que sería el último y empezaba a intentarlo de nuevo. Pero volvía a caer. Muy de vez en cuando, pero sucedía, y cada vez que eso pasaba, yo me iba un poco más al pozo.
Por si eso no fuera suficiente, a la que hice público mi embarazo, tuve que empezar a esconderme. La gente que lo sabía, si me veía con un paquete de cigarros en el bolso o me daban dos besos y notaban que olía a humo, me reprochaban fumar y me daban un discurso sobre salud fetal. Porque claro, todos son pediatras.
Yo nunca les negaba que estuviera mal, yo sé que está mal, pero mi situación es la que es y a veces lo necesitaba. Es como gritar a tus hijos, todos sabemos que está mal ¿verdad? Y todos gritamos a nuestros hijos algunas veces ¿no? Pues lo mismo. Pero ellos nunca tenían suficiente y se recreaban en hacerme sentir como una mierda.
Eso me terminaba dando más ansiedad y muchas veces acababa en tener que fumarme otro cigarro.
Cuando mi barriga ya se notaba, completos desconocidos por la calle me miraban con desprecio y asco. Más de una vez pensé que alguno de ellos se me acercaría a darme la chapa, pero por suerte no pasó.
Me pasé todo el embarazo castigándome a mí misma, sintiéndome la peor madre del mundo y encima, soportando que todo mi entorno y gente de la calle, se entrometiera y me hiciera sentir peor. Me sentí indigna, insuficiente y empecé a pensar que no debería haberme quedado embarazada, porque no valía nada como madre.
No disfruté nada de una etapa que se supone que es de las mas bonitas que existen. Yo ya tenía bastante batallando con mi mente, pero no tenia por qué aguantar a las personas de fuera.
Hay una gama de grises muy amplia entre la negligencia y lo no recomendable, pero conmigo fueron a cuchillo des del principio.
Sinceramente, y pese a que insisto en que sé que fumar está mal, creo que ninguna persona (y menos aún, desconocidos) tiene derecho a juzgar a nadie. La gente no conoce la situación de la persona que está viendo, ni como se siente o lo que le pasa. ¿Acaso juzgamos con la misma dureza a embarazadas que se hinchan a helado? Porque el azúcar también es malísimo. ¿O a las que toman café? ¿Las que comen grasas saturadas? ¿No verdad?
Quizás deberíamos dejar de meternos en la vida de las madres, dejar de juzgarlas y tener un poco más de comprensión.
