Este pasado fin de semana tuve una boda. Me vestí con un vestidazo con el que me sentía preciosa, fui a la peluquería, llevé una manicura chulísima… Realmente me vi guapa como hacía tiempo no me veía. Me sentía increíble.
Cuando llegamos al lugar del evento me encontré con mis amigas, a algunas hacía meses que nos las veía. Todas iban increíbles, siempre han sido chicas con mucho estilo (aunque yo no tanto) y por primera vez me veía un poco a la altura de todas en ese aspecto. De veras que me veía muy favorecida y cuando es así, hay que decirlo.
Durante el cóctel previo a la comida se nos acercó una señora, familiar directo de la novia. Nos saludó a todas, nos dijo que estábamos todas guapísimas y muy elegantes, destacó el vestido de una de mis amigas que era realmente increíble y tras dar una visual en círculo a todas se dirigió a mí para señalar que yo estaba monísima pero que era una pena que no luciera todo lo bien que podía al estar más ‘rellenita’. Odio esa palabra con todas mis fuerzas, y odio mucho más que la gente se tome las confianzas de sacar a relucir siempre que la gordura no puede ir de la mano de la belleza.

En ese momento me quedé en silencio y después añadí que yo me veía espectacular, la señora sentenció que eso era ideal pero que tampoco me engañase, que hoy en día quien quiere puede. Todo esto lo decía riendo, buscando la aprobación de mi grupo de amigas, que la miraban estupefactas por lo que estaba diciendo. Al final una de ellas, viendo que aquello se iba a calentar, optó por decir que cada uno haga con su vida lo que le de la gana, que nadie tiene que opinar sobre el cuerpo de los demás, cogió a la señora por el hombro y sonriendo se la llevo a dar por saco a otra zona del cóctel.
Esto es así, queridas. Te arreglas al máximo para un evento, te ves sumamente guapa, pero al final para alguien siempre serás la gorda de la boda. A mí en lo personal lo que opine esa señora me da absolutamente lo mismo, pero cuánto queda por hacer para que la gente deje de faltarnos al respeto en público. ¡Eso sí hay que dejar de normalizarlo de una vez!