Gracias por hacerme daño, y por hacerlo tan bien, por acabar con este bucle absurdo que necesitaba una urgente inflexión. Gracias por poner fin a años sin avanzar, más que para recular y seguir creando desazón. Gracias por acabar con falsas y confusas esperanzas sin lógica, que me obligaban a sentir a través de tus subidas y bajadas. Gracias por este alivio reconfortante, que mi inmerecida ansiedad sufría cada vez que tu corazón implacable se aburría y me hacía ponerme a tus pies. Gracias por hacer que me arrepienta de haber intentado ser sólo tu amiga, sin dobleces, sin más, y haber usado mi confianza para unas risas ajenas. Gracias por ponerte fuera de mi vida de esa forma tan elegante, para mí claro.
GRACIAS POR EL ALIVIO
Viendo 1 entrada (de un total de 1)