Me parto con los comentarios de Lisefem, que siempre se las ingenia para ponerse del lado de los «abusones» en todas las historias, y si son hombres ya ni te cuento, los pone en un pedestal…
Que tu marido el que pretende bautizar a tu hijo sin que tú lo sepas es un santo y la mala malísima eres tú, que no les comprendes XD
Cuando mi hija tenía apenas un mes me ocurrió algo parecido, aunque no tan grave. Mi marido estuvo a punto de hacer algo que su padre quería (mi suegro insistió muchísimo, como un crío caprichoso), sin que yo me enterase, siendo algo que ya habíamos hablado que no queríamos hacer. Cuando lo pillé se puso también a quitarle hierro al asunto, más o menos como están haciendo las que te dicen que si «es un poco de agua en la cabeza», «hay que ceder por las personas mayores»… La verdad es que yo lo pasé muy mal, me dolía el pecho de la angustia, lloraba sin parar y me dolía tanto la traición que me pase tres días sin dirigirle la palabra. Estuve muy triste.
Pasados esos tres días me tranquilicé y pensé que no quería vivir más esa angustia de no saber si mi marido tenía o no palabra conmigo, de no saber si mi hija estaba segura con mi marido (en el sentido de cuidada como se supone que nosotros dos queremos) o si me iba a encontrar sorpresas. Así que me informé bien sobre el proceso de divorcio, papeles, etc., me senté con él y le dije que si no podía confiar en su palabra, pese a quererlo mucho, prefería divorciarme y dejar por escrito las decisiones importantes relativas al bebé. Le mostré el funcionamiento del divorcio amistoso, los precios que había mirado, la custodia del bebé lactante, la custodia después… Él tuvo muy claro que le estaba hablando en serio en todo momento.
No nos hemos separado, mi marido no ha vuelto a hacer una cosa así y mi suegro ha entendido que él manda en su casa, pero no en la nuestra.
Sobre todo, no dejes que te hagan dudar o que le quites importancia a lo que te han hecho. Es muy grave. No te dejes torear.