Hola a todas. Seguro que sobre el tema ya se ha escrito muchas veces, pero de verdad, necesito desahogarme y esto no lo puedo contar a cualquiera, así que aquí os dejo mi rollo.
Tengo ya 40 años, es decir, que se supone que a mi edad hay ciertas cosas superadas y que los tios de mi edad (y mayores) ya no son tan superficiales ni tan absurdos como con 20 años menos… pero igual eso es mucho suponer. El caso es que quiero encontrar a alguien, no ya como para pareja estable, sino alguien con quien compartir momentos de diversión y de mimos y por supuesto, sexo, sin tener nada preconcebido, sino simplemente lo que nos traiga el destino, no sé si me explico. Llevo asi… pues un montón, ni me acuerdo. Lo que me suele pasar: Conozco a un hombre (normalmente en alguna web porque no suelo salir por ahí por diferentes obligaciones y en los bares y discotecas tampoco cazo nada) y empezamos a hablar, a mandar whatsupps, y todo muy bien. En cuestion de 2 días a todos les caigo super bien y han visto alguna foto mía y les parezco guapa de cara y se empeñan en quedar conmigo a toda costa. Como una ya está curtida, aplico bastante filtro y quedo con muy pocos, obviamente, me tienen que atraer a mi.
Pero en el momento de vernos… se les nota hasta en la cara la decepción. Les suelo advertir que estoy gorda y coño! me han visto en foto. ¿Qué creian? Que la foto iba de farol? El caso es que el café/copa/cena o lo que sea que tomamos va estupendamente, hablamos, nos reimos, diría que lo pasamos bien los dos, pero después nos despedimos y ya hablaremos. Y ahí viene el problema. La mayoría desaparecen. Y los que no me dicen que les parezco muy maja y que se lo han pasado conmigo genial pero que no les atraigo fisicamente lo suficiente (todo hay que decirlo, hay quien lo dice con mucho tacto y hay quien lo suelta a bocajarro, pero el resumen es siempre el mismo) El premio lo tiene uno que después de pasar un rato de arrumacos, y con el que hubo un feeling muy especial desde el primer momento, me dijo que no se iba a acostar conmigo por no hacerme daño (yo pensé para mi… tan grande la tiene??) porque no sentía atracción física por mi, pero me suplicó que no me fuera de su vida, que siguieramos hablando y siendo amigos. Y como soy así de maja, y el tio en el fondo me gustaba y además tenía una vida muy complicada, pues dije «bueno, pues seamos amigos» y ahora me tengo que escuchar como va con otras mujeres que no «le aportan tanto como yo» (según sus palabras textuales) pero sí están más buenas.
Y en estas ando yo, con un bajonazo tremendo. Me miro en el espejo y no creo que sea tan monstruosa, tan incapaz de gustar a nadie. Tan imbécil de equivocarme siempre. Estoy harta de que me digan que soy simpática, y divertida, y dulce y cariñosa, pero que prefieren que sea algo menos de todo eso y más delgada. Porque si alguien me dijera que el secreto es ser una hija de puta, pues oye, a lo mejor hasta lo intentaba, pero es que creo que esa no es la solución.
Un beso