(Texto corregido por WLS para mejorar su lectura)
En base a lo que escribí hace 3 semanas, titulado: Me prometió que se divorciaría por mí… y anoche me dijo que «no sabe qué somos»...
Buenas tardes.
Vengo aquí a contaros cómo va a terminar todo esto.
Después de aquel día hemos seguido hablando, aunque mi actitud con él ha sido distante y seca.
Él, sin embargo, seguía intentando hacer bromas, como para que volviese a entrar en su juego, hasta el punto de decirme cada santo día que tenía muchas ganas de venir, que no entendía por qué no le creía cuando me decía eso.
Su rutina los fines de semana consiste en pasar todo el día en la playa con su mujer. Según él, lo hace porque prefiere estar al aire libre que encerrado con ella en casa.
El caso es que su hermana me pasó un vídeo que su mujer había subido a redes: una foto de ambos en la playa, muy sonrientes.
Y sinceramente, lo que más me dolió fue la cara de «felicidad» o «postureo» de él.
Pienso —porque ya he vivido una situación así— que cuando no estás bien con tu pareja, no te prestas a hacerte fotos, no sonríes de esa forma, y mucho menos las compartes.
Me dolió tanto que acto seguido le escribí un mensaje. Le dije que si tan feliz, tan tranquilo y tan magnífico estaba con su mujer, que me lo dijera, que no hacía falta que me enterara por redes.
Le pedí que no viniera con excusas baratas como que se hizo la foto por darle el gusto a ella, para no discutir o lo que sea.
Y lo que más me parecía increíble era la cara con la que aparecía en esa foto.
A las pocas horas me contestó diciendo que «está intentando calmar las aguas», que necesita tranquilidad allí por él y por la hija de su pareja, que tiene 18 años.
Y añadió que daba igual lo que dijera, que yo no lo iba a entender, que no podía estar con grescas día sí y día también, que las cosas están lejos de estar bien…
Que no pensaba justificarse más ni contarme nada más, si luego yo le juzgo por una imagen. Que nadie está en su lugar.
Y para rematar, me dijo que quizá yo debería estar menos pendiente del día a día de allí y que está cansado de todo, que lo único que le faltaba era discutir conmigo.
Como comprenderéis, no le he contestado. Estoy cansada de que siempre se esté justificando.
Si de verdad una persona quiere separarse, no necesita «calmar las aguas».
Y para colmo, no sé qué le habrá dicho a la mujer, pero ha privatizado sus redes.
Y sinceramente ya me da igual. Si las miraba era porque no me fiaba de lo que él me decía y necesitaba ver por mí misma.
¿Que la mujer vive de apariencias? Me da igual. Lo que cuenta es que él se presta a todo con tal de estar cómodo.
No sé qué pensaréis. Por eso vuelvo a pediros consejo.
Esto ya está fracturado, yo ya no quiero estar con él. Lo veo una persona sin empatía, sin escrúpulos, egoísta, que solo mira por él.
Pero tampoco quiero que se vaya de rositas.
Tengo en mente mandarle a su casa una carta sin remitente, dirigida a su mujer. Algo como:
«Tu marido no es tan leal como tú crees. Es fácil juntar las piezas y ver la verdad.»
A lo mejor soy egoísta, pero si yo fuera ella, me gustaría saberlo.
Y sí, si lo hago también es porque quiero que él no quede allí como el hombre intachable, como si estuviera con ella solo para que no sufra.
Eso no es justo.
Por lo demás, esto es todo.
Yo estoy hecha polvo, pero me toca levantarme, trabajar en mí y buscar la paz que no tenía.
Cansa muchísimo desconfiar de alguien, estar todo el rato viendo si te miente o no.
Voy a dar carpetazo a esta historia.
Pero no quiero que él se quede tan pancho, como si nada hubiera pasado.
do se aprende y todo pasa por algo. Sólo como bien dije, me queda sanar y seguir mi vida.
