Estoy harta. Harta de que la sociedad nos diga cómo tenemos que actuar, de cómo tenemos que vestir, cómo tenemos que comportarnos, con quien podemos o no estar y un largo etcétera de cosas que en teoría ya «están establecidas». Esta reflexión me la tuve que plantear a la fuerza la semana pasada, tras estar en una conversación profunda con auténticos «machos». Sí, sí esos tíos que no dan pie con bola y se creen que por el aspecto de una persona tienen el derecho a humillarlo o a creerse mejores que ell@s.
Me llenó de indignación, pues yo ya tengo en la mente la filosofía de esta web, y me repatea (mucho) el comportamiento de los jóvenes (yo tengo 18 años) de hoy en día. ¿En qué momento de tú vida pasas a ser un niño a un adolescente que tiene el mundo a sus pies?…
En fin, el tema va porque un chaval del grupo que he comentado anteriormente, decía que antes que estar con una gorda prefería morirse, que aunque pases momentos malos sentimentalmente hay que tratar de mantener el listón (¿Hola? ¿De qué listón me hablas cariño?) y un montón de barbaridades más que estamos hart@s de oir en esta web. Me indignó, sobre todo porque estoy soltera y no quiero ni imaginar que haya más gente con esa mentalidad troglodita, no quiero ni pensar que pueda estar con un tío así, ni que en los grupitos de «hombres» (si se les puede llamar así) se hablen de otras personas con tanta indiferencia y superioridad, como si tuvieran el derecho de juzgar a cualquiera. Sólo espero que la vida ponga en su sitio a todo aquel que se crea que tiene el derecho a juzgar y marginar a aquella persona que no entre en los cánones de belleza actuales… Espero que se enamore de esa persona y ésta le rechace por haber hecho sufrir a otros (o por el mismo motivo que él, y así tome un poco de su propia medicina); porque sí, porque aunque no se lo pueda plantear las chic@s gord@s, fe@s, guap@s, delgad@s, baj@s, alt@s y demás calificativos pueden rechazar por algo más importante que la apariencia… y es la mentalidad e inteligencia, algo que parece que en la actualidad no necesita pasar ningún filtro para llegar a ser patrón de belleza.
Así que, aunque me dejó fuera de lugar, esa conversación me ayudó a mantenerme fiel a mis «ideales» y espero que más gente los mantenga, pues ningún comentario de personajes de este estilo nos tiene que afectar.