Hola! Me apetece contaros una historia, no se si por desahogarme o si quizás solo es una despedida. Creía que siempre seríamos amigas, pero mucho más lejos de la realidas.
Ella (A) siempre ha sido una chica muy estudiosa y responsable, yo mucho más alocada. Ella con su novio formal de años, y yo pues probando suerte pero todos me salían rana. Siempre estuvo ahí para apoyarme en mis desamores, yo siempre estuve también, en lo bueno y en lo malo. Una relación super sana, nunca nos habíamos enfadado, y si estábamos mal, solo cogíamos el teléfono y ahí estaba la otra.
Casualidades de la vida, justo cuando yo conozco al hombre más maravilloso del mundo, ella empieza a tener problemas con su pareja. Fueron malos momentos para ella y juro que hice todo lo posible para estar a su lado. Pero por más que lo intentaba, parecía que no acertaba, solo obtenía desprecios. Desprecios que me comí porque bueno, no estaba bien. De repente comentarios delante de amigas referente a que había cogido peso (yo talla 36, ella talla 40), si me llamaba y estaba con mi chico me decía qué fuerte os ha dado! ya mismo te hace un bombo! Y eso que lo veía poquísimo porque nuestros horarios eran incompatibles.
Quise hablar muchas veces con ella, entender qué nos estaba pasando pero solo obtenía rechazo, no me daba una razón. Sinceramente, creo que quiso castigarme de la misma forma que su ya expareja la castigaba a ella: rechazandome, no dando opción de sentarnos a hablar. Lloré mucho, lo pasé mal, pero al final llegué a pensar que en ese momento yo le hacía mal, y era lo último que quería.
Así fue como nos distanciamos. Pensaba que sería pasajero, era muy raro no tenerla, pero quizás sólo necesitaría un tiempo y finalmente tendríamos esa conversación, pero no ha sido así.
Durante años nos hemos seguido viendo de vez en cuando porque pertenecemos al mismo grupo de amigas, pero como dos conocidas que se sientan en la misma mesa por casualidad, nuestro trato es cordial aunque sigue con sus comentarios despectivos en cuanto tiene, a los que siempre intento no hacerle caso. Nunca he querido hablar con el resto de lo que nos ha pasado, jamás saldría de mi boca una mala palabra hacia ella. Ellas al menos a mí tampoco me han preguntado.
La cosa es que hace unos meses otra de mis amigas (B) empezó a pasar por una situación como la que ella pasó en su momento pero bastante peor, somos más mayores y las rupturas acarrean más problemas: custodias, propiedades, etc Yo la estoy apoyando todo lo que puedo, como habría hecho con A si me hubiese dejado.
La cosa es que en la última quedada con este grupo, me preguntaron que como estaba B, puesto que también la conocen (jodidamente mal) y su respuesta a esto fue, “pues ahora tiene que aguantarse, ella ha permitido muchas cosas y ahora es lo que hay”. A B la han engañado de la peor manera posible. Nadie esperaba esto y no se ha visto venir. Además ella no tiene ningún fundamento para decir eso, ya que solo conoce de la historia lo que yo les he contado, que por respeto no ha sido mucho ni he dado a entender nunca nada de que ella se “haya dejado engañar”. Pero de todas formas, ninguna mujer merece ese comentario de otra, y menos de otra que ha pasado por la misma situación. Me parece muy mezquino. Por supuesto que le rebatí lo que decía, el resto simplemente callaron.
Me sentí mal, muy mal. No puedo expresar cómo tan pocas palabras provocaron tantos malos sentimientos dentro de mí. De pronto fui consciente de que nunca llegué a conocer a A, o que ya no queda nada de la amiga que conocí.
A pesar de que la relación se rompió hace
años, me seguía martirizando por ello, tenía remordimiento por pensar que quizás no había sido la mejor amiga, pero ahora todo esto se ha convertido en rechazo y decepción. Una gran decepción.
Ya nada va a volver a ser igual, no sé cómo será la próxima vez que nos sentemos a la misma mesa, pero no la voy a poder mirar igual. No quiero crear mal rollo ni involucrar a las demás, pero tampoco voy a ir con las mismas ganas, y esto me apena.Tampoco voy a aguantar ni un solo despreció más, ni a camuflar mi felicidad para que no se sienta desafortunada.
Solo necesitaba desahogarme y despedirme de esa hermana que tuve, de las risas, los viajes, las largas conversaciones y también de los malos momentos en compañía.
Te deseo lo mejor, ojalá seas muy feliz, tanto que vuelvas a tener empatía por los demás y dejes de regodearte en las desgracias ajenas.