Hola,
Yo soy feliz en mi matrimonio. En mi casa tenemos las tareas del hogar bien asignadas, el cocina a mediodía y me espera para comer (yo regreso del trabajo a las 3, el regresa antes). Yo cocino la cena. Los fines de semana solemos salir fuera una cena o una comida, y solemos cocinar juntos sin «turnos». La casa la limpiamos los sábados, los dos juntos. Pero durante la semana él se encarga de la aspiradora, y yo de la ropa (poner las lavadoras porque recoger la ropa lo solemos hacer por la tarde los dos juntos). Limpiar baños, etc, nos repartimos el sábado y lo hacemos. Doblar la ropa es lo único que casi siempre hago yo sola, pero el a su vez suele ser el único que plancha.
Conclusión. Si es o no es un garrulo, si es o no es un verdadero compañero de vida, lo ves ya antes de casarte. El papelito no cambia absolutamente nada el como se comportará esa persona. Nosotros ya eramos la misma pareja antes de casarnos.
Niño de mamá? Pues si. Cuando nos conocimos él no sabía cocinar ni hacer casi nada. Pero tenía voluntad de aprender y sabía que conmigo todo sería a mitad, nunca fue un problema para él. Muchas veces se pone YouTube en la tablet con una receta de cocina y hace experimentos nuevos. Pero eso ya lo viví en nuestro primer año conviviendo, cuando me casé ya sabía que clase de persona era y ya no era ningún niño de mamá.
Discutir. Todas las parejas discuten. El problema no es hacerlo sino cómo se hace. Mi marido solía gritar mucho, insultar, se enfadaba tanto que perdía los papeles. Yo lo puse contra la espada y la pared muy rápido, le dije que discutiendo de esa manera conmigo no iba a ninguna parte. En su casa tanto su madre como su familia, todos discuten así, todos. Pero el aprendió a no hacerlo en nuestra casa, cuando discutimos ya nunca grita ni levanta la voz. Discute acalorado y enfadado, pero sin gritos ni insultos. Ya se ha acostumbrado completamente a discutir de forma sana.
Además de esto que pueden ser los «problemas comunes», mi marido es un hombre muy sentimental, romántico y detallista. Nos abrazamos mucho, nos tocamos mucho, vamos siempre de la mano en la calle, vemos siempre películas abrazados y buscamos siempre momentos para nosotros. El trabajo puede ir mal, la salud puede ir mal, la vida puede ir mal… Que no lo pagamos con el otro sino que más bien buscamos el consuelo y amor en sus brazos. Yo soy extremadamente feliz de tenerlo en mi vida.
Mucha suerte en tu matrimonio.