Nunca pensé que llegaría a esta situación, pero este año ha sido un año de vacas flacas y me he encontrado en un punto en el que me costaba llegar a final de mes. Mis hijos aún son pequeños y creen en la magia de la Navidad por lo que no me ha quedado otra opción que coger un pequeño crédito pagar a plazos para poder comprar los regalos de Navidad.
Tenía una compañera de trabajo que lo hacía todos los años, y a mí me parecía una barbaridad porque se pasaba el año pagando los regalos del año anterior. Sin embargo, el tiempo pone a cada uno en su lugar y me he dado cuenta de que lo que critiqué al final ha terminado siendo una necesidad para mí.
No me siento orgullosa de ello, pero por lo menos mis hijos tendrán los regalos que han pedido y yo miraré la forma de solucionarlo durante el nuevo año.
