Después de un montón de dietas que fui probando a lo largo de mis 40 años y que dicho sea de paso, no aguanté con ninguna ,(me puede más un plato de cuchara y una copa de vino que una hoja de lechuga con una rayadura de zanahoria cruda), por fin me decidí a probar con lo del ayuno intermitente. Que pensaba yo que si todo el mundo lo hace y la va tan super- mega -ultra -genial, pues igual a mi también. Que ya no es un tema de kilos, que también, pero es un tema de hábitos alimenticios, salud y esa cosas.
Total, que un lunes que me levanté inspirada y de buen humor me decidí a empezar. A ver, tan difícil no sería la cosa. Se trata de comer de 8:00 a 16:00 y ya está. Se acabó hasta el día siguiente. Pues justamente ese puñetero lunes en la oficina se les ocurre proponer una quedada a las 7 de la tarde. Perdona?? pero si en esta oficina nunca se han hecho estas cosas!!! “piri is qui dicin lis di riquirsis himinis qui ini il gripi” y una mierda de unión, digo yo. Podremos unirnos a otra hora, o algo!! en fin llegué a mi casa más quemada que quemadín. Con ganas de haberme quedado a tomar algo, pero no agua o infusión. Con la mala leche que llevaba me costó mucho irme a la cama sin atacar el chocolate. Irme a la cama, porque ya lo de conciliar el sueño es otra historia. Entre vueltas revueltas y rugidos de estómago, conseguí no sé muy bien cómo, quedarme dormida. Imaginaros de qué modo me levanté al día siguiente!! cansada de no haber dormido lo suficiente y muerta de hambre; pero… se me olvidó un pequeño detalle, que para hacer un desayuno consistente se necesita tiempo, TIEMPO; justo lo que yo nunca tengo por las mañanas. Me levanto con el tiempo justo de beberme un café de pie y cogerme unas galletas para ir tomando en el ascensor. Ja!! el segundo día también empieza de puta pena!! mientras conducía hasta la oficina, en mi imaginación, fui planificando lo que me tomaría en el descanso de media mañana y a la hora de comer. En mi imaginación fue en el único sitio en la que mi planificación fue eficaz. A media mañana un café asqueroso de la máquina, el tiempo no dio para más y a medio día un bocata rápido que se acumula el papeleo. Salgo de la oficina a las 5 de la tarde y la puñetera ventana en que podía comer se había cerrado con candado y todo. Ese día debería haber ido al gimnasio, pero no fui. No tenía energía ni humor y los gurús de la vida sana diciendo que el ayuno intermitente aumenta la energía y disminuye la sensación de fatiga. Perdona ?? lo único que me aumentaba a mí, por momentos, era el cabreo!!
Miércoles; me levanto de mal humor, cansada y hasta un poco mareada. Eso sí 5 minutos antes. Me da tiempo a desayunar un poquito más y hasta me llevo una barrita de cereales para el trabajo ( es que a mi los frutos secos no me gustan). Hoy todo parecía ir mejor hasta que mi amiga Pili me propone planazo de pizza y serie en su casa. Y a mi amiga Pili no se le dice que no, ni se le dice que una está intentando ayunar. Creo que hacía tiempo que no era tan feliz; la serie era muy mala y la pizza muy pringosa, pero la sensación de libertad fue increíble.
Ya puedo añadir otra dieta a mi lista de fracasos, pero oye, que felicidad!!!
