Llevo tres años trabajando para llegar hasta aquí y estoy orgullosa de verdad que sí. Pero hay una cosa que nadie te cuenta cuando pierdes mucho peso y es que el cuerpo que te queda no es el cuerpo que imaginabas cuando empezaste… hay piel, mucha. En el abdomen en los brazos en los muslos, piel que cuelga y que es blanda y que no desaparece por mucho que hagas y que es el recordatorio permanente de todo lo que fue antes. A mí no me molesta porque me recuerda todo el trabajo que he hecho. Con la ropa puesta me veo bien. me veo mejor que nunca de hecho.
Pero ahora hay alguien, llevamos tres semanas hablando por una app de liogar y el sábado quedamos por primera vez. Es majo, parece normal, las conversaciones fluyen bien… pero desde que confirmamos la cita no puedo dejar de pensar en lo mismo. No en si le voy a gustar ni en si nos vamos a llevar bien sino en lo que pasa si la cosa avanza y en algún momento me ve sin ropa. Él no sabe nada de todo esto, en las fotos salgo bien porque soy una chica con una talla 40 que aparentemente parece «normal».
No sé si decírselo antes. no sé en qué momento ni cómo se dice algo así. no sé si es algo que se dice o algo que simplemente pasa y ya. lo que sí sé es que si reacciona mal en ese momento no voy a poder manejarlo y que el miedo a esa reacción es más grande ahora mismo que las ganas de que la cita salga bien.
igual es demasiado pronto para estar pensando en esto, solo hemos quedado una vez todavía ni eso… pero mi cabeza ya está ahí y no sé cómo sacarla de ahí.
las que habéis pasado por algo parecido cómo lo gestionasteis.
