Hola. No sé cómo empezar, ni como expresarme. Hace un tiempo mi novio me propuso matrimonio. Fue un momento muy especial y cogí el tema de la boda con mucha mucha ilusión. Reservamos el sitio en que siempre había querido casarme y ya escogidas las cosas grandes (fotógrafo, vestido, alianzas, etc) mientras pasa el tiempo yo voy haciendo detalles con mucho cariño. Los detalles son cestas de cortesía para las habitaciones donde se hospedarán los invitados, tarjetas de agradecimiento, regalos, kits anti-resaca, periódicos con la info de la boda, el pueblo (nos casamos fuera de nuestra comunidad) etc.
El tema está en que de todas las cosas importantes, no tengo ningún recuerdo bonito. Cuando elegí vestido, mi madre me hizo llorar en el vestuario del Pronovias, hasta el punto de que la pobre chica que me estaba atendiendo me dijo «Joder con tu suegra…» y yo me morí de pena al decirle que era mi madre, no mi suegra.
También con ella he de decir que no le importa lo más mínimo, de echo me ha dejado caer un par de veces que no hace falta ni que la invite. Por otro lado dice que ella quiere cantar durante la cena, quiere aparecer en el vídeo de la preboda que proyectarán después de la cena y quiere hacer un baile madre hija en vez de que baile con mi novio. Al decirle que no, porque no me parece muy apropiado, directamente me ha dicho que ni la invite, que a ella la da igual venir.
Por otro lado, mi novio es como si no se casara. Le da igual todo. Para todas las cosas que hemos hecho juntos como el expediente de matrimonio, comprar las alianzas, elegir los perfumes de cortesía para los invitados, él ha ido obligado (no del todo, pero casi).
Yo siempre planteo esas cosas como si fueran citas, porque siempre lo organizo yo, como todo lo demás. Por ejemplo, el ir a por las alianzas: yo le planteé ir a desayunar al Corte Inglés, ver un par de tiendas, ir a oler perfumes para los invitados, pedir varios presupuestos y irnos a comer al puerto después. Su respuesta: otra vez a madrugar.
He perdido la peluquería y la floristería que quería, porque no le dio la gana respetar las horas de las citas que yo había acordado con ellas.
No tengo ni un recuerdo feliz de la organización, siempre estoy decepcionada o enfadada. Siento que a todo el mundo le da absolutamente igual la boda. Estoy completamente sola, y solo hago que llorar. Quiero anularlo todo y irme de aquí.
