Hace dos años y medio ya, me enamoré por primera vez. La historia es bastante de telenovela, porque yo conocí a este chico (llamémosle Ricardo) en clases, toda tan bonito sin ser del mismo curso. Empezamos a hablar gracias a que íbamos en el mismo equipo de fútbol, y luego por WhatsApp. Pasadas unas semanas, era levantarme con un mensaje suyo con un «Buenos días, princesita!» y despedirme a la noche con «Dulces sueños, preciosa.» También estaban los WhatsApp de él borracho diciéndome que era guapísima, que me quería mucho y demás. De ahí pasados unos meses, me di cuenta de que me gustaba, y yo a él también un poquito porque empezamos a escribirnos cartas y se las dábamos a una amiga en común que hacía de cartera intermediaria. Todo muy bonito, ¿no? Ahora empieza la telenovela: en persona ni nos hablábamos, solo miraditas por aquí, pestañeo por allá y si te veo te hago la zancadilla de forma amigable. Pero, PERO, me habló sobre su ex (llamémosla Guadalupe). Él seguía totalmente enamorado de ella (su primer amor) y aunque no estudiasen ni en el mismo centro, él la quería. Vaya, pues parece que hay un triángulo amoroso. Pero, siéntate, que aún hay más. Apareció una nueva estudiante (llamémosla Rosa Linda) y justo estábamos en la misma habitación de la residencia, y nos hicimos amigas. Ella era un poquito muy actriz, llorando por las esquinas de forma falsa. Como lo típico de las amigas en una noche en la que te ataca el insomnio: hablas de quien te gusta. Yo le conté todo lo de Ricardo y ella me soltó que le molaba su mejor amigo. Entonces hicimos tipo «alianza de pubertas»: tú me ayudas, yo te ayudo. Siguió pasando el tiempo, y un día Rosa Linda se puso a llorar en un descanso porque no le gustaba al mejor amigo de Ricardo. Yo estaba ahí consolándola como una estúpida junto a otra amiga, y de repente viene hacia nosotras Ricardo. Preguntó «¿qué le pasa?», pero yo solo estaba pensando «puto milagro divino, el mudo se ha acercado y me está hablando en persona.» Total, que ellos dos se conocieron porque él tiene complejo de Águila Roja y quiere ayudar a todo el mundo. De por medio pasaron muchas cosas que suprimiré porque sino nos da para varias temporadas. Rosa Linda me seguía diciendo que Ricardo y yo acabaríamos juntos porque era muy bonito lo nuestro y blablabla. PUES LLEGÓ EL BARDO. Ella empezó a coquetear con él, creyéndose que yo no me daba cuenta (bueno, me hacía la más tonta del mundo, la verdad), hasta que ella me confesó que él le gustaba. Yo me quedé como PUTA PERRA, osea, lo hizo a posta sabiendo lo que teníamos entre medias. Pues le pregunté a Ricardo que qué sentía, y me dijo que ella le gustaba porque le recordaba a su ex, SU EX, y que yo le gustaba y no sabía porqué, pero que no podía pensar estar sin mí y demás, y luego seguía pillado por su ex por otra parte. ¡CUADRADO AMOROSO PERO DE COJONES! Yo ahí me había enamorado ya de él porque había estado a mi lado (en mi móvil, mejor dicho) en momentos duros. Entonces le dije que eligiese, porque tenía que hacerlo, y al día siguiente él me envía un mensaje diciéndome que me quiere, pero que quiere intentarlo con Rosa Linda. Bueno, vale, se me cae la cara al suelo, mis amigas lo apodan «el puto» y yo intento superar mis sentimientos. Seguimos de amigos y al final lo junto con Rosa Linda. Novios, novietes, corazones y la menda pagafantas aquí. Hasta que un día un señor mayor por la calle sin más se puso a «casarnos» y después en un ataque de locura, me declaré a él. MAL, ERROR. «Lo siento. Siento mucho no sentir lo mismo.» Y se fue sin mirar atrás, yo le di un puñetazo a la pared y él quedó muy tocado porque me lo contó otra amiga mía que era familiar de Guadalupe porque ÉL LE HABÍA CONTADO ESTO A ELLA. ¿QUÉ COJONES?, ¿A TU EX DE LA QUE ESTÁS ENAMORADO? Pues nada, me da un ataque de madurez y recurro a tragarme mis penas. Y comienzan los cuernos. Ricardo le pone los cuernos a Rosa Linda «La Dramática» (más detalles que omitiré) con Guadalupe, después se reconcilian, ella le pone los cuernos a él, vuelven de nuevo, yo le digo que eso no puede acabar bien de ninguna manera, él vuelve con Guadalupe y de repente ÉL, ROSA LINDA Y GUADALUPE ME ODIAN. SIN COMERLO NI BEBERLO. Yo, toda buenina quedándome a un lado, sin entrometerme en nada salvo para decirle eso porque todo el mundo estaba mal, y los amigos se dicen las verdades, y me como el marrón. Pues odio mutuo al final por las cosas que iban diciendo todos de mí. TOTAL, me fui de allí cuando acabé el curso con Rosa Linda como «amiga más falsa que el maquillaje del chino», Guadalupe desaparecida y Ricardo y yo matándonos cada vez que nos cruzábamos. Vale, se baja el telón. Fin de la obra. PUES VUELVE A ESPERAR, QUE SE SUBE DE NUEVO. Segundo acto: Ricardo me tenía bloqueada hasta por la mente, al parecer. Mis amigas me contaban a veces cosas de él y yo en plan QUIERO SUPERARLO, LO ESTOY HACIENDO, BASTA. Y un día una de ella me dijo que habló con su ex con el que acabó a muerte y que ahora se llevan bien, que debería de hablar con Ricardo. Yo le solté un no como una casa, y sorpresa sorpresa, él me habla dos días después. Lancé el móvil a tomar por culo cuando lo ví, hice captura de pantalla y se la pasé a mi grupo de amigas como dictan las reglas no escritas del gallinero de amigas. Todas flipando como yo, y cuando me calmo, le contesto. «Hola», «hola», «se me hace raro hablar contigo», «a mí también», y todo como muy cortado. Entonces mis amigas deciden contarme todo lo que pasó: él volvió una vez más con Rosa Linda, parecía que todo iba bien y al final ella le puso los cuernos, según las malas lenguas. Acabaron odiándose tal y como yo con él al principio y fin de sus cuernos, que ya iban largos. Oh, vale. No lo voy a decir, PERO LO DIJE, LO DIJE JODER, y me quedé taaaaan pancha, tan a gusto, que me sentí una perra. Ricardo volvió a decirme cosas bonitas, me doy cuenta de que pueden volver a aparecer sentimientos por mi parte y vuelven los recuerdos de conversaciones con él, pero solo las calientes.
RICARDO: «Alguna vez me has imaginado desnudo?»
YO: «Emmm, no jajajaj.»
RICARDO: «Pues yo a ti sí, desnuda en mi cama.»
RICARDO: «Es que es verte y me dan unas ganas increíbles de besarte.»
YO: «¿Y por qué no lo haces?»
RICARDO: «Tiempo.»
Okay. Gracias, mente pervertida.
PUES AQUÍ ESTÁ LO DEL TÍTULO: ÉL ESTÁ PARA MOJARLO EN SALSA Y COMÉRSELO CON PAN. Y viendo sus fotos pensé: «madre mía, lo que yo le haría» (poetisa a la cuenta de tres.)
¿QUÉ HAGO, SI MI CHOCHO APLAUDE AL VER SUS FOTOS Y MI CORAZÓN ESCAPA AL HABLAR CON ÉL? Pues hablo con mi séquito de amigas que me dicen un rotundo NO obvio, tengo sueños con él y con una celebridad (Harry Styles, hi love) y me meto las ganas tan a fondo como querría que él estuviese.