En primer lugar, hola a todas.
Estoy aquí porque necesito desahogarme un poco saber vuestras opiniones o si habéis estado en una situación similar. Os cuento.
Hace unos meses que salí de una relación muy larga con el que creía que iba a ser el hombre de mi vida. Pero spoiler, no. La cosa no salió bien, y aunque acabamos de forma cordial sin nada que reprocharnos, lo pasé muy mal. Los últimos meses de relación fueron muy duros para mí, sabiendo que iba a terminar y haciéndome a la idea de que los planes de futuro que tenía con el se iban a ir al traste. Sin embargo, una vez que se acabó, volví a estar bien.
Me prometí a mi misma darme un tiempo para mí, hacer lo que me gustaba, quedar más con mis amigos, disfrutar de mi tiempo a solas y quizá conocer gente nueva. Con la tontería, me instalé Tinder porque todo mi grupo de amigos está soltero y me incitaron a abrirme una cuenta para ya sabéis, “pasarlo bien”. La verdad es que me daba muchísima pereza el tema de escribirle a alguien que no conocía y mantener una conversación, porque yo soy más de cara a cara, pero aún así lo instalé por curiosidad. Me salieron chicos muy variopintos, por decirlo de una manera suave. Será que soy muy exigente o que realmente no buscaba hablar con nadie que rechacé a casi el 100% de ellos. Salvo a uno.

La primera media hora de mirar perfiles me salió un chico conocido. Lo conocía desde hace bastantes años por amigos en común. De hecho, nos seguíamos en Instagram, pero nunca había vuelto a hablar con él desde que lo conocí. Tengo que decir cuando me lo presentaron me pareció un chico majo y bastante normal, que ya es bastante hoy en día. Así que no me lo pensé y le di like. Y pum, match al instante. Me sentí avergonzada en ese mismo momento, al verme expuesta en el sentido de “ahora sabe que le he dado me gusta”. No sé por qué, pero me sentí tonta.
Justo al salir match le hablé, y fue como cuando hablas con un viejo amigo.
Poco después pasamos de hablar en Instagram, a contarnos nuestras vidas y demás, y tras varios días hablando, decidimos vernos. La tensión sexual pudo con nosotros y empezamos a vernos más íntimamente.
Desde el principio, ambos dejamos claro que aquello sería todo por el momento, porque yo acababa d salir de lo mío, y su situación era aún más complicada, por lo que el no podía tener pareja en ese momento. Lo acepté de buen agrado y seguimos viéndonos. Para mi era perfecto, alguien con quien quedar, con quien me sentía a gusto y que no buscaba nada más.
Lo que yo no sabía es que me iba a pillar tan rápido de él. No sé explicarlo, pero ese chico me hizo sentir como en casa.
Es como cuando llevas un montón de tiempo de viaje, que, aunque lo estás pasando bien, cuando llegas a casa te sientes en paz y relajada. No se trata del tema sexual, sino lo que me hace sentir cuando estoy con él, su compañía, su trato hacia mí.
Quizá soy una idiota por engancharme tan rápido de alguien, y aunque sigo pensando que es demasiado pronto para mí, no quiero dejar de conocerlo, sobre todo de forma interna.
¿Qué pensáis vosotras?