Hola señoritas! Alucinada estoy con lo que acaba de pasar en mi casa y os lo quiero contar.
En casa somos cuatro. Mi marido, mi hija de 12 años, mi hijo de 10 y yo. Estamos los 4 en casa porque mi marido y yo teletrabajamos y los peques lo llevan como pueden. Como todos.
Bueno pues esta mañana estoy de limpieza general porque de estar tanto en casa las habitaciones de los niños es terrible como terminan. Me centro en el cuarto del pequeño y le digo que me deje a mí allí sola que necesito sacarlo todo y volver a colocarlo. La ansiedad, ya sabéis.
Saco ropa de armarios, juguetes de cajas, libros de las librerías y cuando estoy limpiando todos los recovecos veo en el fondo más fondo del armario una caja del último móvil que se compró mi marido. No entiendo qué hace eso ahí y la saco. La abro y en serio que no supe qué pensar al ver aquello. Ni os lo imagináis.

Dentro de aquella caja había algo así como una barbaridad de monedas de céntimo (1, 2 y 5). Pero muchas. La caja pesaba mucho. Es que una pasada de cantidad de monedas, la caja estaba casi llena. Llamé a mi hijo para que me explicara de dónde había sacado aquello y para qué lo quería. Él tiene su clásica hucha donde mete lo que le damos de paga y lo que le dan sus abuelos. Es que el hecho de que estuviera tan escondida y solo con céntimos me podía.
Estaba nervioso y yo le noté que hasta quería medio llorar pero como le insistí en que no pasaba nada, que solo quería saberlo pues poco a poco me contó. Las monedas las saca de nuestros monederos o las recoge por la calle, del suelo, o de los bolsillos de nuestros abrigos. Sobre todo de lo que va encontrando en nuestras carteras. Que hace un par de años nos escuchó hablar a mi marido y a mí preocupados por nuestros trabajos y nuestra economía, y que creyó que guardando él esas monedas poco a poco en algo podría ayudarnos. Lleva 4 años reuniendo monedas a la espera de que lo necesitemos.
No he sabido como reaccionar. Lógicamente le he llamado la atención por sacar dinero de nuestras carteras pero tampoco he podido reñirle. ¿Y por qué solo las monedas pequeñas? Pues me ha dicho que siempre nos estamos quejando de que no sirven para nada, pero cuando las sumas valen tanto como las más grandes.
¿Qué hago yo ahora con este niño? Es que a veces nos pegan unas vueltas de realidad que son una pasada…