Mi hijo ha empezado este año el colé. Tiene tres años y con tan solo unos meses le diagnosticaron una alergia muy grave al gluten. Es celíaco pero del nivel de que el simple contacto con la piel le puede producir un shock anafiláctico
Cuando matriculados al niño en el colé informamos de esta situación y tanto dirección como la que sería su tutora nos dijeron que tomarían medidas, la primera, hablar con el resto de padres de la clase para que sus hijos no trajeran de merienda ningún producto con gluten. A mí, la verdad, me dejaron mucho más tranquila.
Empezó el curso y todo parecía ir sobre ruedas hasta que un día la profe me informa de que hay un compañero que trae cada día un bocadillo de pan normal para merendar. Ella me dice que tratará de mantenerlo alejado de él y que le lavará muy bien las manos después de comer, pero que no le puede prohibir el pan en clase.
Se lo he agradecido mucho, pero no entiendo cómo hay padres tan poco empáticos, de verdad. Los niños con tres años comparten la comida, juegan, se tocan… Y mi hijo puede tener un shock con tan solo acariciar una miga del pan de ese niño. Yo entiendo que una merienda con cero gluten puede ser complicada, pero tenemos frutas, quesos, galletas sin gluten… Creo que son ganas de no querer empatizar, la verdad.