Hola, vengo a contarles mi experiencia. Más que pedir consejo vengo a contarles, porque las cosas parecen haberse resuelto (el me cortó), y yo estoy resolviendo reconstruirme, mi autoestima, mi imagen y todo lo que se me ha distorsionado estos años. Ojalá le sirva de espejo a alguien.
Con mi pareja teníamos 6 años y medio. El primer año y medio muy bien. En ese tiempo murió su padre, y además tuvimos que comenzar a vivir separados porque el se encargó de los negocios de su padre, a dos horas de donde víviamos. Yo tenía un trabajo estable y bien remunerado, con expectativas de crecimiento, el con algo de incertidumbre por esos negocios que no sabía manejar muy bien. Pero quedamos de «acuerdo» que yo quedaría en la ciudad. Digo «de acuerdo» porque para mi nunca fue agradable vivir a dos horas de separación.
Así que el primer año (yo recién me había mudado sola a este país) lo pasé fatal, y le rogaba que vendiera todo y volviera a casa. En fin, a mediados de ese año dejó de tener relaciones íntimas conmigo. YO lo buscaba pero no encontraba respuesta. Hablé con el sobre lo que sucedía, ¿qué podía hacer yo para mejorar? Me pidió paciencia, que no era nada, que eran todos los eventos que había sucedido ese año, la muerte de su padre, el cambio, etc… Un año después, como seguíamos en lo mismo (año y medio sin relaciones y mis «conversaciones» de apoyo sobre lo que sucedía y su negativa a decirme que era) le busco (jamás hubiese revisado nada si no tenía elementos para sospechar) y encuentro relaciones sexuales virtuales con varias mujeres.

Le pido que me deje en paz, que me quiero ir, me ruega que me quede, que es un juego, que me quiere y que no pasaría de nuevo. Le perdono, de corazón perdoné, olvidé y en un par de meses me olvidé del tema. Sigue rechazándome intimamente, sigue diciendo cada vez que pregunto que me quiere pero que no le provoca, que lo tenemos todo y que eso llegará solo de nuevo. Así pasé añossss, 5 añoooos. Tres conversaciones por año, pensé hace un año que estaba enfermo y no me quería decir para no hacerme daño. Le pedí y le rogué me contara si estaba enfermo.
A parte de lo sexual nuestra relación era buena, dos muy buenos amigos que rien y disfrutan, nunca hubo cosas feas, pero yo me sentía rechazada, evidentemente. Este año le encuentro de nuevo muuuchas conversaciones donde tenía sexo virtual y conversaciones con otras. Lo encaro y a lo mismo «es un juego, es una tontería, te quiero a ti, lo tenemos todo, eso solo es físico». Me sentí morir. EL está enfermo, sí, pero del corazón. No permite una cercanía de verdad, tiene distorsionado todo lo que es el amor de pareja. Y se satisface con otras y no con quien supuestamente quiere para no sentirse vulnerable. Sabe que está enfermo pero no quiere ayuda.
YO fui a terapia, le ofrecí ayuda, pero en mi dolor no he sido la misma mujer receptiva y paciente. Quiero que lo solucione ya o no quiero seguir adelante. El siente que lo hiero con mi actitud, pero yo no podía más. Le digo que no eramos pareja hace muchos años, solo dos muy buenos amigos y que si el busca ayuda podemos comenzar desde cero. Se ofende y corta la relación. Yo, en mi enfermedad también, le escribo diciéndole que salvemos lo bueno, que si aceptamos que está enfermo y busca ayuda, podemos comenzar desde cero, como desconocidos. Casi tres semanas después no responde. Pienso a veces que exageré, otras tantas pienso que aún estoy enferma. Otras tantas veces tengo la certeza, como debe ser, que hice bien en exigir que se sane, y que hago bien en no buscarlo más. Me duele el corazón ver a alguien a quien amo tan enfermo y que no quiera recuperarse, y que se me agotaron las herramientas para ayudarlo.
No quería dejarlo solo, pero el me alejó, me cortó. Es muy duro pero no pienso ceder ni buscarlo. Ojalá que el, por el mismo, busque ayuda y se sane porque además de ese vicio, tiene cosas hermosas como ser humano y yo le agradezco muchísimas cosas. Yo seguiré mi camino de reconstrucción personal para no aceptar nunca más nada parecido.