Buenos días chicas,
Os leo desde hace mucho tiempo, pero es la primera vez que me atrevo a escribir por aquí.
Llevo 11 años con mi pareja y últimamente lo noto muy raro, y no sé si son solo imaginaciones mías.
Hace un año y medio sentía que tenía mucha dependencia emocional hacia él. Solo salía con él, y tenía la sensación de que si me dejaba, se me acababa el mundo. Además, sentía que yo daba mucho más por la relación: era más detallista, lo apoyaba en sus malos momentos, le proponía planes, sorpresas… Quería mantener esa chispa del principio, pero cuando le decía que me gustaría que fuera más atento, lo era unos días y luego volvía a lo mismo.
Como no me sentía bien y sabía que necesitaba cambiar, decidí irme a vivir al extranjero una temporada.
Los meses que estuve fuera, él cambió muchísimo. Estaba atento, cariñoso, me escribía cosas bonitas, me decía cuánto me quería y todos los planes que quería hacer conmigo. A mí también me vino genial: me di cuenta de que había vida más allá de él y cuando volví me sentía empoderada e independiente.
Ha pasado casi un año desde que regresé. En los últimos meses ha estado muy encima de mí, sobre todo cuando pasé una mala época emocionalmente.
Pero hace un mes me dijo que iba a quedar con unos compañeros del trabajo. Me pareció genial, lo animé, porque entiendo que tiene que tener su espacio. El tema es que desde entonces queda con ellos varias veces por semana, lo cual no me molesta en sí, pero entre el trabajo y que está estudiando, apenas nos hemos visto estas dos últimas semanas. El poco tiempo libre que tiene lo dedica a quedar con ellos, y conmigo ni una llamada ni un “te echo de menos”.
Desde entonces estoy rayada, porque no entiendo cómo puede pasar de estar tan volcado a tan distante. Y encima he visto que habla bastante por WhatsApp con una compañera del grupo. Eso me tiene insegura, paranoica, pensando si le gusta o si ya no quiere estar conmigo.
Se lo he preguntado y me ha dicho que no pasa nada, que es solo una compañera y que no le gusta ni nada por el estilo. Pero por más que me lo diga, no termino de creerle. Está frío, apenas me escribe, y si tiene algún detalle, es porque yo se lo he pedido.
He pedido cita con un psicólogo porque sé que esta inseguridad no es sana, y no quiero seguir dependiendo emocionalmente así.
¿Qué opináis vosotras? ¿Me estoy montando una película? ¿Es normal que este cambio me descoloque tanto? ¿Molesta con razón o es solo mi cabeza haciéndome daño?
