Yo estoy de acuerdo con la chica del post. Tanto como si la tercera persona es un tío o una tía me da igual. Si saben que la otra persona tiene pareja o hijos y demás, y aún así, intenta enrollarse con la persona y la sigue hasta que la consigue, es bastante culpable.
Cada caso es un mundo, porque a veces el que es infiel desde el primer momento busca con descaro a el/la amante. Pero yo viví un caso en el que la tercera persona era la que estaba insistiendo en el que el otro cometiera la infidelidad.
Era un trabajo en el que hicimos bastante piña, pero a los dos años nos cambiamos de curro. En ese transcurso de tiempo, mi jefa tonteaba con uno de los compañeros sin llegar a nada. En una cena navideña de reencuentro años después, la tía se enteró de que venía y le había dicho a todo el mundo su objetivo, liarse con él en la discoteca después de la cena…
El chico ya tenía novia cuando trabajábamos juntos, y ahora además era papá. Si él hubiese querido ser infiel lo hubiera conseguido, pero no quiso. Pero la tía estaba erre que erre detrás de él sabiendo que tenía pareja y una hija.
Por eso digo que a veces, la tercera persona tiene bastante culpa.