Hola amigas de Weloversize. Vengo a pediros ideas para hacer frente a una farmacéutica que me tiene frita.
Veréis. Vivo en un pueblo bastante pequeño, tanto coló que farmacia solo tenemos una. Hasta hace unos meses la llevaba un señor encantador, pero le llegó la jubilación y dejó el negocio en manos de esta mujer.
La nueva farmacéutica es una mujer de unos cincuenta años, bastante seria y que no da mucha conversación a la gente. Tampoco se ha abierto mucho al pueblo, la verdad.
Yo soy gordita, bastante, y voy a la farmacia lo justo (para cosas típicas). Y la cuestión es que desde el primer día que fui la señora me dejó caer que hace pruebas de azúcar y colesterol gratuitas. No se lo dice a los demás, solo a mí, claramente porque estoy gorda.
Tengo ambos valores perfectos, y desde la primera vez que me lo ofreció se lo dije, pero ella me pone cara de ‘sí sí lo que tú digas’ y siempre vuelve a decírmelo.
Me diréis que lo fácil es que me haga las malditas pruebas y ya, pero es que no me da la gana de que siempre el estar gorda sea sinónimo de enfermedad. Necesito una manera de dejarla cortada para que entienda que lo único que quiero es que se meta sus test por donde yo sé.
¿Ideas?…